|
|
Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
|
Distorsiones en el ambiente ecuatoriano Los plaguicidas causan estragos |
|
Las defensas que van creando las plagas
obligan a que cada vez se utilice más pesticidas para
controlarlas y, por lo tanto, aumente la contaminación.. |
Por Kintto Lucas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador. El Valle del Chota, ahí donde se juntan las provincias de Imbabura y Carchi, al norte del Ecuador, es famoso por su música de origen africano, por las bandas de pueblo y la sonrisa de los niños jugando fútbol. Pero esa zona es también una de las mayores productoras de tomate del país. Los mejores tomates, grandes y rojos, salen del lugar. Sin embargo, eso tiene un costo muy grande: la utilización de plaguicidas en las plantaciones está causando distorsiones en el ambiente, problemas de salud en los campesinos y empobrecimiento de las tierras. |
|
El primer llamado de atención se dio en 1986, cuando los cultivos se infectaron por un insecto conocido como la palomilla blanca. Hace quince años, esa plaga era insignificante, pero la utilización indiscriminada de químicos hizo que comenzaran a generar defensas contra los pesticidas y crecieran a niveles nunca imaginados. Actualmente, quien recorre la zona puede observar nubes de palomillas. Pero, ¿por qué ocurre? Ximena Santacruz, experta de Fundación Natura, señala que el exceso de pesticidas destruye a los insectos benéficos que controlan las plagas, y cuando eso sucede, se desata una explosión de determinadas especies como la palomilla. Además, las defensas que van creando las plagas obligan a que cada vez se utilice más pesticidas para controlarlas y, por lo tanto, aumente la contaminación; es una historia de nunca acabar. Como consecuencia, el agua, el aire y la tierra se contaminan más. Se cortan los ciclos naturales y hay una distorsión ambiental que se torna difícil de controlar. Raimundo Rojas, uno de los pequeños productores de la zona, señala que hace diez años realizaba sólo tres curas al mes, y en la actualidad, tiene que hacer dieciocho. Eso también le acarreó problemas de salud, ya que la aplicación de los químicos la hace sin ninguna protección, como la mayoría de agricultores del lugar. "A pesar de todas las curas, hay días en que las tomateras anochecen bien y amanecen quemadas por la lancha". Para eso utilizan una combinación antitécnica de distintos pesticidas que todavía empeoran más la situación. Marco Cahueñas, Jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de Imbabura señala que la mayoría de agricultores no está preparada para asegurar un buen uso de los plaguicidas. Los campesinos se desesperan al ver que sus cultivos se pierden y hacen combinaciones prohibidas. Para eso es necesario por lo menos que sepan cuáles productos químicos son compatibles y cuales son antagónicos. Eso aplacaría un poco las consecuencias del uso de plaguicidas, aunque no se terminaría el peligro. Ni siquiera los vendedores de plaguicidas en Imbabura saben sobre las mezclas prohibidas que seguido recomiendan, sólo por vender sus productos. El propio Fernando García, presidente de la Asociación de Importadores y Fabricantes de Insumos Agropecuarios (AIFA), reconoce que la mala aplicación de pesticidas está produciendo problemas. Por lo tanto, es necesario que los almaceneros estén capacitados para guiar al agricultor, y para que eso ocurra, hace falta un mayor control de esos locales por parte de las autoridades. Además, hay que tener en cuenta que muchas veces los agricultores son analfabetos, por lo que no saben leer las indicaciones que vienen en las cajas de los productos. La falta de control en el Valle del Chota tiene como consecuencia que en la zona ya se hayan utilizado todos los pesticidas registrados en el país, lo que se constituye en un récord nacional si tenemos en cuenta la extensión del lugar. Raimundo Rojas señala que las plantas de los pies le arden intensamente; luego se sienta y dice: "Ya estoy envenenado, pero si no hay producción de qué vivo". La realidad de Rojas es semejante a la de tantos agricultores de la zona. Los fosforados se absorben por las vías respiratorias y con el tiempo causan severas intoxicaciones, señala Patricio Nieto, Jefe del Departamento de Epidemiología de la Dirección de Salud de Imbabura. ¿Los síntomas? Primero, salivación excesiva, luego, pérdida de conocimiento y convulsiones. Si una intoxicación no es tratada a tiempo, la persona puede morir. Los fumigadores utilizan ampollas de atropina, un antídoto para contrarrestar la intoxicación con químicos. Sin embrago, es fundamental que durante la jornada de fumigación se cubran con ropas especiales, eviten el contacto directo con los químicos y luego de la faena se laven bien el cuerpo. Eso se torna difícil porque las ropas especiales son caras y los campesinos no pueden gastar en ellas, por lo que aplican los químicos con vestimenta común. Otro que sufre es el consumidor. Miguel Lozada, gerente general del laboratorio Rhone Poulenc, asegura que cuando se utilizan fosforados, la cosecha debe recogerse veinte días después de la última aplicación. De no ser así, el consumidor del tomate presentará un primer síntoma de diarrea. Con el paso del tiempo, si sigue consumiendo productos contaminados, podrá desencadenar en un cuadro cancerígeno. En 1986 Ecuador importó más de 85 millones de dólares en pesticidas y se presume que en los dos últimos años esa cantidad se incrementó ampliamente. Ximena Santacruz dice que es un círculo vicioso: "los pesticidas hacen que los suelos pierdan fertilidad porque destruyen lombrices y organismos que fertilizan constantemente. Como el suelo pierde fertilidad, se obligan a utilizar fertilizantes artificiales. Entonces, todo depende de los químicos: tanto para fertilizar como para atacar a las plagas". Para comenzar a cambiar esta nefasta realidad es necesario eliminar el monocultivo, usar fertilización orgánica, rotación de cultivos y aplicar un control biológico de las plagas, si no, la situación irá empeorando y llegará un momento en que no habrá salida, ni para el ambiente, ni para la salud de los agricultores y los consumidores. OEI. |
|
![]()