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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
Uruguay
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Dormir con la oreja parada |
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Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay. El sueño ha desvelado a la humanidad desde los tiempos más remotos. Desde los antiguos, que lo usaban para realizar predicciones, hasta el psicoanálisis, que lo tiene por informante de los deseos del individuo, siempre se consideró al sueño portador de valiosa información. El doctor uruguayo Ricardo Velluti, quien lleva más de 30 años dedicado a estudiarlo, acaba de finalizar un trabajo bajo el título Procesos fisiológicos del sueño. Pero este estudio de ninguna manera marca el final de su investigación, más bien es casi el principio. |
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La investigación que dirigieron los doctores Ricardo Velluti y Marisa Pedemonte se ejecutó dentro del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de Uruguay, y tuvo como objetivo analizar el funcionamiento del aparato auditivo durante el sueño, centrándose, específicamente, en la actividad de las neuronas auditivas del colículo inferior. Este trabajo resume los conocimientos que en esta materia se tienen hasta ahora. "Nosotros volvimos a probar que durante el sueño hay actividad auditiva, algo que ya se sabía. Lo que sucede es que creemos que esta actividad puede tener muchas implicaciones", comentó Velluti. Si bien sus investigaciones se realizaron en animales de laboratorio, el científico tiene su mira puesta en el ser humano. "Desde el punto de vista teórico, la información exterior esculpe y modela el cerebro. Mi hipótesis -ya con una aplicación práctica- es que estas investigaciones pueden ser muy útiles para sordos profundos que tengan implantado un equipo auditivo. Creo que si ellos no apagan el equipo durante el sueño, pueden seguir recibiendo información por esa vía", señaló Velluti. Por ahora, estos hechos son especulaciones científicas. El doctor Velluti espera contrastar su hipótesis con la evidencia empírica a mediados de este año, cuando cuente con la financiación necesaria para la investigación. "Recién ahí vamos a invitar sordos profundos a dormir en nuestro laboratorio para realizar los análisis pertinentes", dijo. Al tiempo que el doctor Velluti está investigando en este tema, Uruguay está realizando sus primeros implantes de prótesis auditivas de última generación en sordos severos que sufran daños irreparables en el nervio auditivo. Estos equipos, producto de los más recientes avances en microelectrónica, permiten a los sordos profundos no sólo escuchar los sonidos sino discriminar el lenguaje del resto de la información sonora, lo que significa un espectacular salto cualitativo con respecto a la tecnología anterior. Las etapas del sueño Los científicos saben desde hace tiempo que dormir no es un estado de inactividad. Durante el sueño se registran, entre otras cosas, cambios fisiológicos, operaciones neuronales y segregación hormonal. El sueño está conformado por dos grandes etapas: el sueño lento u ortodoxo y el sueño paradójico. Desde los años 30, cuando Loomis, Harvey y Hobart utilizaron por primera vez los registros electroencefalográficos, se empezaron a estudiar las etapas del sueño. Pero fue dos décadas más tarde que se detectó la existencia del estado llamado sueño paradójico o REM. Para estudiar los distintos componentes del sueño, los científicos se valen del Polisomnograma, un registro continuo y simultáneo de las muchas variables fisiológicas que tienen lugar mientras el individuo duerme. A través de este estudio se sabe que la presión arterial disminuye, tal como lo hace la frecuencia cardíaca, aunque la circulación sanguínea en el cerebro aumenta en algunas etapas del sueño. La temperatura corporal disminuye y se sabe que es durante este estadio que el cuerpo segrega la hormona del crecimiento. El Polisomnograma incluye los registros del electroencefalograma, el electromiograma, electrocardiograma, movimientos respiratorios y de miembros inferiores, los cambios endocrinos, el control del relato de los sueños y la erección peneana, en el caso del hombre, y clitorideana, en el de la mujer, que también ocurre. Mediante la lectura de los registros se pueden reconocer los distintos estados de la vigilia y del sueño. El individuo que duerme, pasa a las distintas etapas del sueño en forma progresiva. El sueño lento se da durante la primera mitad de la noche y tiene cuatro estadios: somnolencia, sueño ligero y sueño lento, el cual se divide en dos etapas. Durante el sueño lento, el ritmo alfa de la vigilia baja y la actividad se reduce a bajo voltaje, entre dos y siete ciclos por segundo. Más avanzada la noche, tiene lugar el sueño paradójico, durante el cual ocurren los movimientos oculares rápidos y, pese a que se pierde el tono muscular, el cuerpo sufre bruscas sacudidas. El estudio de Velluti y Pedemonte demuestra que el sueño paradójico recibe su nombre de la evidencia empírica: las observaciones electroencefalográficas en gatos demuestran que los registros que se dan durante este sueño son "paradójicamente" similares a los de la vigilia. Los científicos uruguayos también, en este estudio, repasan las sustancias bioquímicas, como los péptidos y las hormonas, propuestas para explicar los ciclos de sueño y vigilia. Lo que comúnmente se llama sueño o ensueño, esa suerte de relato inconexo que recordamos por la mañana, ocurre regularmente y durante todo el tiempo que dormimos, tanto en la etapa de sueño lento, como en la de sueño paradójico. Sin embargo, los sueños que se recuerdan con más facilidad son los últimos en soñarse, los más próximos al momento de despertarse, los cuales, se sospecha, son activados mediante un mecanismo de memoria. Velluti propone que hay tres formas de procesar la información durante el sueño: la que llega del exterior y entra por los órganos sensoriales, la que llega del interior y la que está en la memoria genéticamente heredada. Este es el conjunto que forma la base de los ensueños. Es así que se estima que el 100% de los sueños está formado por imágenes visuales y un 70% de ellos contiene también información auditiva. En los animales, la información auditiva es de vital importancia ya que el sistema auditivo es el único telerreceptor que se mantiene abierto y alerta al peligro. La información que entra por el oído pone en funcionamiento a un grupo de neuronas de la corteza cerebral y otras partes del cerebro. Según comentó Velluti, el cuello de nuestro aparato auditivo no difiere demasiado del de los animales, aunque el resto sí presenta diferencias notables. Ante la pregunta de si la información reunida es útil a la hora de trasladarla a la experiencia humana, Velluti contesta con una cita: "Se podría responder: ¿Para qué sirve un recién nacido? Con esto quiero decir que esta investigación, al igual que un recién nacido, tiene las potencialidades para ser una gran persona, puede ser de mucha utilidad". Los ciclos de los ciclos Un recién nacido duerme en el entorno de las 16 horas diarias, mientras que un adulto duerme entre 5 y 10 horas. En los adultos, el sueño nocturno tiene una duración de cuatro a seis ciclos ultradianos, que son aquellos ciclos que van desde el inicio del sueño lento hasta el final del sueño paradójico, una duración total de 90 minutos. En un sueño de ocho horas de duración, el 75% del mismo corresponde al sueño lento, aunque esto varía con la edad, debido a que cuanto más años tiene un persona, menos duerme. Un bebé tendrá sueños paradójicos durante ocho horas, mientras que en un adulto esto se puede reducir hasta en una hora. Los individuos tienen ciclos sincronizados con los tiempos geofísicos. Hay ciclos ultradianos, es decir, que ocurren muchas veces en un día, como los ciclos cardíacos o ciclos infradianos, que ocurren más espaciadamente, como la menstruación. Los sueños son ciclos circadianos, que ocurren cuando los cambios se aproximan al período de rotación de la Tierra. OEI. |
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