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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
Venezuela
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Nuevas expectativas para la investigación El equipo asesor del nuevo gobierno venezolano formula nueva metas, entre ellas, incrementar la inversión del Estado y estimular la del sector privado en ciencia y tecnología. |
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Por Gilberto Carreño, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Venezuela. La instauración de un nuevo gobierno en Venezuela renueva las expectativas en relación con el presente y futuro de la investigación científica en el país, carente hoy de los estímulos suficientes para atraer el recurso humano requerido y, por otra parte, frenar la creciente fuga de cerebros. Diversos factores determinan el preocupante desinterés que se observa entre egresados de las diversas ramas científicas por el campo de la investigación, y es que no se trata tanto de la falta de puestos de trabajo, como suele ser común en cualquier país con problemas, sino, especialmente, por la baja remuneración que se ofrece a los profesionales dedicados a estos menesteres. Se estima que el sueldo promedio actual de un científico en Venezuela es de 1.000 dólares, contra 4.000 a 6.000 dólares que por el mismo tiempo y trabajo perciben, por ejemplo, sus colegas de Brasil. |
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Egidio Romano, director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas -Ivic-, ha señalado, como ejemplo de la situación antes descrita, que para el año 1998, ese organismo tenía previsto colocar 15 nuevos postdoctorantes, y apenas alcazaron a 7, simplemente porque no encontraron venezolanos interesados. Según el funcionario, bacteriología y microbiología son las áreas más afectadas en ese sentido. Organismos como la Unesco, a través de su programa Talento Venezolano; la Fundación Polar, de carácter privado, y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), desestiman, sin embargo, la frecuente aseveración según la cual existe una notable fuga de cerebros en el país. Conicit, específicamente, calcula que son menos de 500 los científicos venezolanos que han salido del país en busca de mejores oportunidades. Existe el convencimiento, más generalizado, de que es mucho mayor la proporción de científicos que deciden cambiarse hacia actividades mejor remuneradas. Considera Romano que es conveniente mejorar los equipos y profundizar lo que ha comenzado a hacer el Conicit, en el sentido de promover la investigación multidisciplinaria sobre problemas de relevancia nacional, sin restarle apoyo a la investigación básica. No obstante, admite que tal impulso resulta por ahora imposible dado que los recursos asignados para este año son similares a los de 1998. La aspiración del funcionario del Ivic, y de otros organismos vinculados con la promoción científica, es que el nuevo gobierno destine una cantidad superior a los 32 millardos de bolívares (561 millones de dólares) durante el año 99, que permitan abordar, entre otros estudios pendientes, el relacionado con el dengue, cuya enfermedad azota actualmente de una manera alarmante a la población. Venezuela se mantiene entre los países ubicados muy por debajo del 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para investigación que aconsejan los organismos internacionales, con apenas un 0,49 por ciento alcanzado en 1992. Programa básico Para el equipo que asesoró al nuevo presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la elaboración de su propuesta al país en materia de ciencia y tecnología, la meta principal es que la comunidad científica y tecnológica tenga un lugar de más alto nivel en la toma de decisiones políticas. De acuerdo con la propuesta, que en su oportunidad le fue entregada al entonces candidato por el coordinador del área, Héctor Navarro, la persona que se encuentre al frente de la ciencia y la tecnología en Venezuela tiene que compartir en igualdad de condiciones con cultura y educación, entre otras, de manera que toda decisión política trascendente en el país tome en cuenta a los científicos. Contra la pretensión de los legisladores que en el pasado período gubernamental proponían la creación de un sistema nacional de ciencia y tecnología que, a través de un consejo adscrito a la Presidencia de la República, asumiría las funciones del Conicit en materia de formulación de políticas científicas y tecnológicas, el nuevo equipo parte de la recomendación de que el Consejo actual debe continuar siendo el interlocutor válido en estas áreas, dada su experiencia en el manejo de recursos y tramitación de préstamos internacionales, entre otros, con lo que se aseguraría que en el momento de crisis que enfrenta el país, el Estado debe realizar grandes inversiones en ciencia. El plan que parece haber acogido el nuevo gobierno propone efectuar incrementos interanuales de la inversión en ciencia y tecnología, de manera que sea llevada, al final del quinquenio gubernamental, al 2 por ciento del PIB. Se advierte que no tienen que ser exclusivamente recursos del Estado, pues la idea sería estimular a la economía privada para que participe, a través de la exoneración de impuestos a las empresas que inviertan en investigación. Las áreas definidas como prioritarias para la investigación estarán relacionadas con los temas que constituyeron la base de la propuesta durante la campaña electoral del nuevo equipo de gobierno, y se dirigen especialmente hacia el aporte de soluciones en las áreas de la agroalimentación, salud y vivienda. Otro de los puntos que resalta el equipo es la necesidad de que la ciencia en Venezuela deje de ser una actividad de elites. Al considerar que el conocimiento es válido, en la medida en que se transmita y aplique, se deja sentado que la democratización de la actividad científica pasa por su difusión masiva y su vinculación con los sectores educativo y cultural. De allí que se anuncie la intención de integrar a mediano plazo, bajo un solo ente rector, estas tres áreas. Asimismo, se formulan recomendaciones relacionadas con la necesidad de promover la generación de ideas que den lugar a soluciones que puedan ser consumidas por el país; darle mayor valor agregado a lo producido internamente; continuar el programa de agendas por sector emprendido por Conicit, en aquellas que estén en proceso, y realizar un esfuerzo para recuperar parte del capital intelectual formado con recursos del Estado venezolano y que se han marchado al exterior, ofreciéndoles un sueldo adecuado para vivir dignamente. Han señalado los integrantes del equipo que formuló la propuesta, que de acuerdo con los patrones internacionales más conservadores, Venezuela debería contar con 22.000 investigadores activos y no se llega en la actualidad ni a 3.000; por lo que se plantea, como una necesidad, fortalecer los postgrados nacionales para lograr que crezca el número de profesionales dedicados a la investigación. De allí que aspiran los nuevos dirigentes gubernamentales del área científica del país incorporar a 2.000 personas más a la investigación en el primer año de gobierno, con lo que se estaría incrementando en 100 por ciento la capacidad del país en esa área. OEI. |
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