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Servicio Informativo Iberoamericano
Marzo 1999

España

El Museo Thyssen de Madrid exhibe una excelente antología de El Greco

Considerada como la más importante muestra sobre complejidad artística de El Greco, se acaba de inaugurar en Madrid la exposición "El Greco, identidad y transformación", organizada conjuntamente por el Museo Thyssen - Bornemisza (donde se exponen las obras), el Museo de El Prado, el Palacio de Exposiciones de Roma y la Pinacoteca Nacional de Atenas.

 La coronación de la Virgen (1603-05)

Por Esther Fonseca Álvarez, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid, España.

Un ambicioso proyecto llevará las obras de El Greco a Italia y Grecia, después de su exposición en Madrid hasta finales de mayo. No se trata de una muestra más, pues pretende presentar, además, una visión completa del itinerario artístico del pintor entre los años 1560 y 1614.

Así, el espectador podrá conocer la amplitud y heterogeneidad de los componentes culturales que configuraron su estilo, a través de sus primeras obras realizadas en la Creta veneziana; la asimilación del lenguaje occidental con su llegada a Italia, donde estuvo en contacto con las fuentes renacentistas y, por último, su establecimiento en España, concretamente en Toledo, donde estuvo rodeado de un ambiente singular, de gran riqueza cultural, pero que, paradójicamente, lo llevó a ser más introvertido y a alejarse de las corrientes artísticas de su tiempo, desarrollando su estilo y produciendo la mayor parte de sus obras más destacadas, lo que se ha llamado "su transformación española".

A través de una importante selección de obras, algunas de las cuales son de gran calidad y nunca han sido expuestas al público, entre ellas "La dormición de la Virgen", descubierta en 1983 en la isla de Syros, Grecia, que nunca ha formado parte de una exposición dedicada a El Greco. La exposición quiere resaltar también los logros definitivos y los aportes de este artista para el arte universal y los diversos componentes culturales que integraron su particular personalidad.

Sus obras, caracterizadas por los alargamientos de las figuras, introspección y manierismo formal, lograron representar una clase de distorsión expresiva y una nueva concepción del espacio que llegaron a influir notablemente a artistas contemporáneos como Picasso, quien en varias ocasiones manifestó la influencia y admiración por las obras de Domenikos Theotokopoulos, el artista cretense, quien, según los estudiosos, logró desarrollar de tal forma la fluidez de sus pinceladas, el uso vibrante del color y la exaltación de los valores expresivos hasta conseguir desenvolverse, en los últimos lustros de su vida, en lo que llegó a denominarse "expresionismo extremo".

En Madrid se reúnen un total de 78 obras, de las cuales 70 son pintadas por El Greco. Las 8 restantes son pinturas cretenses del siglo XVI, realizadas "allá greca" por los artistas más importantes de la época que, al comienzo de la exposición, permiten dar a conocer la tradición cultural y artística en la que se formó El Greco y, al mismo tiempo, destacar la originalidad de su propia producción durante los años en que trabajó allí.

Junto a la visión cronológica de la trayectoria del artista, la exposición permite, además, contemplar reunidas obras sobre asuntos tratados por El Greco, tanto al principio, como al final de su carrera: escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, cuadros de devoción con figuras de santos y retratos. La mayoría de ellas no han sido expuestas nunca simultáneamente, por lo cual, constituyen una oportunidad única para apreciar en forma clara la evolución de su obra y el proceso de su transformación pictórica, hasta alcanzar la plenitud de su estilo particular.

Las obras han viajado desde diversos museos y colecciones privadas de todo el mundo, sobre todo de Grecia e Italia, junto a las piezas procedentes de instituciones españolas y diversos museos europeos y americanos. Todas ellas reunidas en una muestra que tendrá gran importancia para el público italiano, pues hasta el momento allí nunca ha tenido lugar una exposición sobre la figura de El Greco, y para el público Griego, porque la obra de su madurez y etapa final no ha sido presentada de una forma tan completa como en el Museo Thyssen- Bornemisza.

Aunque la biografía y carrera del artista siguen estando llenas de sombras, está claro para críticos y estudiosos de su obra que, El Greco, una vez haber adoptado las influencias italianas, rapidez de ejecución y sentido de lo pictórico, desarrolló una expresión personal, que lo hizo un pintor muy singular. "Naturalmente, las que hablan son las obras de Domenikos e impresiona en ellas el progresivo eclipse de la orgullosa construcción de la armazón de la perspectiva espacial, casi como si la apariencia del mundo sensible y las reglas de representación derivadas del mismo le interesasen cada vez menos, mientras que las otras tentativas de expresión -la representación de una realidad interior que está más allá de lo visible-", dice Lionello Puppi, se convirtieron en los ejes fundamentales de su obra, durante su estancia en Italia.

Luego sería interpretado, durante su última etapa en Toledo, como "el más "castizo" y representativo de lo "español" de los pintores españoles de la época, manifestación evidente del particular espíritu religioso español del siglo XVI, hasta el pionero de un arte moderno, adelantado en la expresión de unas inquietudes vitales y artísticas actuales", afirma Fernando Marías. OEI.

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