OEI

Organización
de Estados
Iberoamericanos

{short description of image}
Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura
{short description of image}
Servicio Informativo Iberoamericano
Julio 1998

Técnicas andinas contra la aridez

Cómo Cultivar en un Desierto



Con métodos tradicionales indígenas que habían dejado de utilizarse hacía décadas, terrenos que se habían tornado desierto comenzaron a producir.

Por Kintto Lucas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador.

Obligados a vivir en lo alto de la montaña, en el páramo seco y árido, sin agua, sin servicios de salud, sin trabajo, con poca tierra, los campesinos de Licto, un pequeño rincón del Chimborazo, se vieron obligados a sobreexplotar cada pedazo de terreno. Esa fue su salida, pero también su perdición. La ciudad fue el otro escape. "Con el correr del tiempo la tierra comenzó a ponerse flaquita y ya no había casi lugar donde plantar. Unos se fueron a la ciudad a sobrevivir. Otros nos quedamos acá peleando por conseguir las tierras bajas que eran de nuestros antepasados, y haciendo todo para que las tierras altas produzcan un poquito", comenta Amancay, una indígena de la zona.

Y así, uniendo esfuerzos, los indígenas del lugar fueron venciendo adversidades y construyendo su historia. Con el apoyo de la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA), una Organización no Gubernamental dedicada al desarrollo, los campesinos de Licto comenzaron a trabajar para recuperar tierras que estaban botadas en manos de la aridez. "Recuperar la tierra para nosotros es como recuperar cultura, recuperar nuestra vida y la de nuestros abuelos", dice Ricardo, un dirigente indígena de Chimborazo.


En minga por la vida

Con métodos tradicionales indígenas que habían dejado de utilizarse hacía décadas, terrenos que se habían tornado desierto comenzaron a producir. La dureza de la cangahua comenzó a transformarse en tierra fértil.

La terraza, la pirca, la zanja, la protección de los árboles nativos. En fin, la agroforestación ayudó a los campesinos de Licto en su lucha por un pedacito de terreno para sembrar. "Nosotros hemos recuperado tierras que estaban improductivas en manos de los hacendados, gracias a la lucha. Pero, además, estamos recuperando suelos en los que nadie se imaginaba que algún día se pudiera plantar. Muchos decían que estábamos locos, pero el tiempo nos dio la razón. Además, demostramos que se puede producir colectivamente, y lo estamos haciendo", dice Luis, otro campesino del lugar.

En los primeros cinco años de trabajo arduo, el Proyecto Licto, de CESA, ayudó a recuperar más de 150 hectáreas de plantío comunitario. Además de utilizar técnicas andinas tradicionales para proteger los sembríos se comenzó a reforestar la montaña, que en cincuenta años había sido totalmente deforestada. El árbol nativo fue importante en la protección de los cultivos, no permitiendo la erosión y protegiendo los sembradíos de la lluvia fuerte. Se instrumentaron dos viveros de árboles nativos que brindan los arbolitos necesarios para la reforestación de la zona.

La mingas, el prestamanos, el trabajo colectivo, ayudaron a mantener unidas las diferentes comunas de Licto, ayudaron a resistir, a vencer las dificultades. "La minga es una forma de trabajo solidario que está arraigada a nuestra cultura. Es una forma que tenemos los indios de ayudarnos y ayudar a la comunidad. El trabajo de recuperación de tierras se hace en mingas con amplia participación de nuestra gente. Después, lo que se produce en esos terrenos es para todos", dice Nina, otra indígena de la zona.

Caminamundos del futuro

Durante 1997 se cumplió otro anhelo de las comunidades de Licto, con la implementación de un sistema de regadío que ayudó a mejorar la producción.

Sin embargo, es imposible ver la recuperación de suelos en forma aislada: es parte de un trabajo integrado que involucra una nueva forma de ver el mundo, y la construcción de una sociedad mejor. Para eso hay que tener en cuenta los diferentes aspectos que hacen la vida cotidiana de las comunidades, y uno de los problemas que las afectaba duramente era el desarrollo de distintas enfermedades. Conociendo la realidad, CESA aportó con un equipo de médicos que se encargaron de formar promotores de salud indígenas en cada comunidad. Así, el trabajo en salud, olvidado por años, encontró en los promotores comunitarios, los sociodramas explicativos de cómo prevenir enfermedades como el cólera, los puestos sanitarios, las lavanderías higienizadas, la cloración del agua y la atención médica sistemática, a los aliados necesarios para combatir distintas enfermedades que proliferaban en la zona.

En 1992, 1994, 1997... en cualquier fecha, cualquier imagen, cualquier mirada, encontraremos a los campesinos de Licto construyendo su destino. Lentamente, día tras día. Caminamundos del futuro. OEI.

[Página Inicial]

Índice de Noticias por Temas Índice de Noticias por Países
Servicio Informativo Iberoamericano Página Principal de la OEI
Revista IBERCIENCIA
Suscripción al Servicio Informativo Iberoamericano
Más datos: weboei@oei.es