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Servicio Informativo Iberoamericano
Julio 1998

Stefan Zweig. Una semblanza

Genio Universal de la Biografía


Stefan Zweig

Por Omar A. Pinilla V., corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI. Santa Fe de Bogotá, Colombia.

Los hechos que se establecen cronológicamente por su remembranza, en forma clara y perceptible, contienen implícitamente su explicación; pero, los que no se comprenden, dan paso a la imaginación, permitiendo así que obren en forma creadora sin apartarse de las fuentes primarias que le imprimen credibilidad. Es por eso que los acontecimientos históricos y, por supuesto, los personajes que participan en ellos son los creadores de la inspiración narrativa, poética y de cualquier otro género que tenga cabida, y moldean así al mago conductor de la pluma que ha de contarlos.


Stefan Zweig, escritor austríaco que vivió sus últimos días en Persépolis, Brasil, puede ser comparado con cualquiera de los personajes que estudió profundamente y que caracterizó para contribuir a su inmortalidad dentro del género biográfico.

No soportó su destino. Su alma estaba destruida moralmente por la persecución infame a que fue sometido junto con su raza, y prefirió acelerar su paso por el mundo, tal vez soñando con un mejor mañana en la eternidad. La tragedia fue su más aliada amiga, si se tiene en cuenta que nunca pudo borrar de su mente y de su alma el grito angustioso que le produjo la situación política e ideológica de la segunda guerra mundial al arrastrar hasta lo indigno cualquier manifestación contraria a sus principios.

Su inmensa obra, especialmente la novela y la biografía, refleja su carácter de hombre profundamente humano, sensible y talentoso, que no escribió un solo párrafo o una sola idea, sin antes cerciorarse de su veracidad. Pero, tal vez, la reflexión más humana que hicieron sus innumerables amigos fue la de suponer que su muerte ha sido la menos merecida para hombre alguno, debido a que en toda la magnitud de su obra siempre se encuentra, por pequeña que sea, una mezcla de tristeza, tragedia, amor, pasión y la constante lucha por no degradar al género humano. De éstas, la que más se destaca en su obra es la tragedia.

Stefan Zweig, poseedor de un talento extraordinario para interpretar la palabra, concibió desde muy temprano la importancia de introducir en el contexto literario las técnicas del psicoanálisis a cada uno de sus personajes. Es por eso que los resucita para platicar con ellos; para sufrir con ellos y para compartir con ellos el transcurrir de su existencia. Rolland, Dostoiewski, Balzac ; novelas como "24 Horas de la Vida de una Mujer"; "Los Ojos del Hermano Eterno", "El Candelabro Enterrado", "La Confusión de los Sentimientos"; "Calidoscopio", "Impaciencia del Corazón" y la recopilación de hechos y personajes que tituló "Momentos Estelares de la Humanidad", constituyen una obra que todo escritor contemporáneo envidiaría, en el mejor de los sentidos.

Personajes como María Antonieta de Francia, a quien describe como si la hubiera conocido, como si hubieran sido amigos y camaradas desde la niñez; desde la delfina inquieta hasta la erguida mujer que en la Revolución Francesa, humillada y abatida, marchó camino a la guillotina para convertirse en una gran reina. Aquella mujer que no manifestó un destello implorando clemencia; sencillamente conocía su destino, el mismo que Zweig concibió, pero que lo llevó a cabo con su propia voluntad.

Y qué no decir de ese fantasmal ministro de policía de Napoleón llamado José Fouché, olvidado e ignorado después de ostentar el poder que tanto anhelaron otros. A su alrededor, durante los oscuros días de la Revolución, sólo se oía el rodar de las cabezas.

María Estuardo, la mujer que más ha despertado interés literario, incluyendo todos sus géneros, siempre con un matiz trágico. Erasmo de Rotterdam, aquel que consideraron como un hombre aparte, cultivador del latín humanístico.

Y muchos personajes más, todos dignos de mención como Fernando de Magallanes, quien comienza y termina la "aventura más audaz de la humanidad", en alta mar, saliendo de España y llegando a España, y comprobando que, en definitiva, la tierra es redonda. Más grande aún se considera su obra, que no culminó en vida por su muerte trágica antes de llegar a su destino, si se tiene en cuenta que una idea que es concebida por un genio se sustenta con más fuerza si la pasión está por encima de todos los obstáculos; naturalmente, la pasión bien orientada, la misma que Stefan Zweig plasmó en todas sus obras. Así como para Magallanes no fue un obstáculo el hecho de que generaciones anteriores hubieran juzgado por siempre improbable que la tierra fuera redonda, así Zweig, en medio de tanta crudeza y de tanta amenaza nazi, logró revivir todos los personajes que se propuso estudiar en el argumento de la historia para reencarnarlos en el contexto literario universal.

La hostilidad con que fue tratado fuera de los círculos intelectuales no fue suficiente para mermar su capacidad creadora y pudo continuar el estudio de otros personajes que contribuyeron con su obra al engrandecimiento del mundo. Siempre consideró, durante el transcurso de la segunda guerra, que los intelectuales europeos habían padecido la derrota más grande, nunca imaginada, pues propendieron por una solución pacífica y lo único que consiguieron fue el aniquilamiento de sus libertades individuales y del derecho a la palabra. Su verbo estaba prohibido. Junto con él debieron huir otros grandes de la literatura como H. Wells, Emil Ludwig, Thomas Mann, Jules Romains y muchos otros más. Fue toda una generación intelectual que, dada su capacidad creadora, no sucumbió a pesar de tantas penalidades. El mundo de las letras ha llegado a considerar que, muy seguramente, estos hombres lograron continuar su obra por la fuerza espiritual con que dominaron su destino.

La historia del pensamiento ha conocido generaciones enteras de hombres dedicados a engrandecer al género humano por medio de sus escritos. No cabe la menor duda que Stefan Zweig es un caso de energía intelectual inconmensurable. Su capacidad para fusionarse con los personajes excluye cualquier intención de deformar los hechos ; por el contrario, no descuida un solo detalle de los procesos de la época en cada actor.

La biografía, necesariamente, es el retrato escrito del personaje, y el retratar se puede considerar como una especie de convenio, de trato con el ahora, justamente para reivindicar la existencia; existe implícitamente en ella un disfraz, una faceta camuflada que depende del pasado. Todas las pruebas del personaje que se pretende estudiar hacen que el biógrafo se identifique con la causa que lo indujo a realizar el estudio y, a la vez, establezca una analogía que lleve a determinar gran parte de sus características; es decir, el biógrafo, en su pasión por reivindicar al personaje, en sus virtudes y en sus defectos, llega a identificarse en muchos aspectos con él.

Si tenemos en cuenta el aciago destino de los personajes que Zweig estudió, comprenderemos gran parte del porqué de su determinación. OEI.

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