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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Agosto 1998 |
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Vacuna contra Leizhmaniasis enfrenta a científicos venezolanos Jacinto Convit, uno de los científicos de mayor prestigio en el país, dejó de recibir financiamiento del Estado para continuar sus investigaciones. Paralelamente se enfrenta a otro distinguido hombre de ciencia, J.A. O'Daly, quien desarrolla su propia vacuna contra esa enfermedad de la piel que afecta cada año a más de cuatro mil venezolanos. |
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El Sabio Convit en el "ojo del tiburón" |
Por Gilberto Carreño, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Venezuela. Instituciones y personalidades del más elevado nivel científico del país se enfrascan en estos momentos en una disputa tan atípica como preocupante, con relación a un proyecto para la producción de una vacuna contra la leizhmaniasis cutánea americana en Venezuela bajo la responsabilidad del doctor Jacinto Convit. |
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La disputa, que ha llegado a salir del ámbito estrictamente científico, para ocupar un kilométrico centimetraje en medios de comunicación y soportar una irreverente sesión en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados del Congreso de la República en detrimento de uno de los científicos más respetados del país, el caso del doctor Jacinto Convit, creador de la vacuna contra la lepra, y quien se desempeña como director del Instituto de Biomedicina, así como del Centro Panamericano de Investigaciones y Adiestramientos en Lepra y Enfermedades Tropicales ha involucrado, además, tanto a organismos nacionales como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) y al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, como a organismos internacionales del nivel de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS). El origen de la polémica se ubica en una decisión adoptada por el Conicit de suspender el financiamiento que por espacio de cuatro años venía brindando al proyecto de inmunoterapia (tratamiento) e inmunoprofilaxis (vacunación) contra la leizhmaniasis (enfermedad parasitaria que afecta la piel y las mucuosas) que Convit y su grupo realizan en el Instituto de Biomedicina de la Universidad Central de Venezuela. Dicha decisión se basó en un informe elaborado por una comisión técnica de expertos en el área, que adujo haber encontrado fallas procedimentales en la investigación. Según indicó el presidente del Conicit, Ignacio Avalos, estas evaluaciones se hacen periódicamente a todos los proyectos que ese organismo financia. Los argumentos La argumentación ofrecida por los cinco científicos que integraron la mencionada comisión de expertos puntualizaba: en primer lugar, que el equipo de Convit utilizó a 4.000 niños de Miranda (uno de los Estados centrales del país) para ensayar la vacuna, lo que consideraron una violación del Código de Deontología Médica; segundo, que en los experimentos realizados en la población de Sanare, Estado Lara (región central del país) se evidencia que no hubo una completa aceptación de la vacuna por parte de la población como sostienen los investigadores responsables, dado que el número de participantes voluntarios comienza con 8.263 personas en la primera fase de la dosis y luego desciende a 5.969 en la segunda y termina con 4.006 en la tercera; tercero, que el uso de BBG (base de la vacuna de Convit) trae consigo el riesgo de "inducir o activar" cuadros de tuberculosis o de VIH (virus del SIDA), de aumentar el número de lesiones (ocasionadas por la leizhmaniasis) o cicatrices, con frecuencia queloideas, en casos que se hubiesen solucionado con un tratamiento tradicional y a costos bajos como el antimonial (tratamiento químico) semejante al Glucantime, producido por la Universidad venezolana de Los Andes; cuarto, aparentemente no existen ensayos en animales de experimentación, previos a la utilización en humanos del parásito leizhmania más BBG, lo cual constituiría una violación de las normas vigentes relacionadas con la investigación en seres humanos: Código de Nuremberg, Declaración de Helsinki, Código de Deontología y Ley de Ejercicio de la Medicina. Por último, se señala que se cambió el antígeno que se usó para la preparación de la vacuna, pues se utilizó al principio Leizhmania braziliensis y luego se cambió por Leizhmania mexicana, lo que en concepto de la comisión "introdujo un alto margen de incertidumbre". Por su parte, el científico y su equipo enviaron una carta de respuesta a cada punto: Primero, la vacunación de los 4 mil niños obedeció a que en ese momento existía un brote de leizmaniasis en el Estado Miranda, y ya había conocimiento de la acción de la vacuna como tratamiento; además, hubo consentimiento de padres y maestros y se usaron como referencia trabajos en el Medio Oriente, auspiciados por la Organización Mundial de la Salud, que utilizaban este preparado en población infantil. Segundo, en relación con el descenso de participantes, Convit y su equipo alegaron que las mencionadas comunidades no se encontraban accesibles durante largos períodos del año y los vehículos con los que se contaba para visitar los caseríos se deterioraron; por lo cual asegura que no hubo rechazo a la vacuna, sino dificultad para tener acceso a ella. Tercero, múltiples vacunaciones con BCG son utilizadas en varios países del mundo en programas de control de tuberculosis y lepra. En relación con las cicatrices, cualquier terapia o vacuna cuyo tejido blanco sea la piel puede generar una cicatriz. En cuanto a los antimoniales, señala que estos traen efectos colaterales importantes y que por eso no deben utilizarse alegremente, sino bajo estricta supervisión médica. Cuarto, el desarrollo de programas de inmunoterapia en leizhmaniasis fue posterior a una serie de etapas que se inciaron con investigaciones en animales experimentales, continuaron con una expriencia doble ciego, que reportó un gran éxito, y fue seguido por tratamientos de pequeños grupos en tres Estados, con éxito similar. Quinto, no hubo diferencias significativas en la respuesta producida por la aplicación de los mencionados antígenos (L. braziliensis y L. mexicana) y en ambos casos hubo pruebas que determinaron la viabilidad de su uso. Conicit ratifica Dada la personalidad involucrada en la disputa, y pese a que la carta de respuesta de Convit no fue exactamente una apelación a la decisión del organismo, Conicit decidió designar una segunda comisión técnica que llegó a conclusiones similares que la primera y ratificó la decisión de suspender el financiamiento al proyecto de investigación, según dictamen emitido recientemente, en la que formula una reflexión final en la que deja sentado que "Conicit no pretender terciar en ninguna forma en el debate que ha tenido lugar en el medio académico nacional en materia de vacunas para la leizhmaniasis cutánea..." ¿Por qué tal definición?, pues porque existe una polémica que ciertamente enfrenta a integrantes del medio científico, y es la otra historia que debe contarse. Conflicto paralelo Paralelamente a lo relatado, en el ambiente científico-académico se ha vivido desde 1992 un enfrentamiento entre los doctores J.A. O'Daly y Jacinto Convit. El primero de los nombrados desarrolló desde el Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC) una vacuna contra la leizhmaniasis totalmente diferente a la del doctor Convit. Frente a esa polémica, que trascendió al ámbito internacional, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial organizaron en la población de Sanare una reunión sobre vacunas contra la leizhmaniasis, a la que asistieron expertos extranjeros. La vacuna de Convit resultó favorecida, aunque algunos científicos venezolanos alegan que no se desmerecieron los avances logrados por el doctor O'Daly. Plantean que inclusive se recomendó que ambos investigadores trabajaran juntos, lo cual nunca fue posible. El enfrentamiento continuó y en 1966 ambos científicos tuvieron que exponer sus trabajos de investigación y sus resultados ante la Academia Nacional de Medicina, pero ésta nunca se pronunció públicamente. O'Daly no ha recibido financiamiento para el desarrollo de su vacuna y habría alegado que el doctor Convit resultó favorecido por el apoyo político que le habrían dado sectores extracientíficos. Otros investigadores, separados de sus cargos por oponerse al director del Instituto de Biomedicina, señalan que todo el dinero que Venezuela ha recibido, por vía del Banco Mundial, para desarrollar los procesos de investigación en enfermedades endémicas ha sido distribuido por el doctor Convit entre sus grupos de trabajo o allegados al instituto que él dirige, ya sean de la Universidad Central o del Instituto de Malariología. Los científicos que le adversan habrían quedado sin fondos para investigar. El toque político en la polémica lo ha dado, entre otros, el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, José Bottini, quien se apoya en la posibilidad de que un número considerable de venezolanos haya sido afectado por las pruebas realizadas para esta vacuna, sin que haya sido suficientemente probada. Además, resalta que no cuenta el país con una ley que regule la experimentación con seres humanos en el país. Último pronunciamiento Entre los más recientes pronunciamientos en torno a esta discusión, que no da signos de llegar a su fin, destaca un aviso publicado en la prensa nacional por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en el que se hace referencia a un informe de la Misión Especial de la Organización Panamericana de Salud y la Organización Mundial de la Salud en el que, entre otras, expresa entre sus recomendaciones generales que "no ven ningún motivo para descontinuar el uso de Leizhmania mexicana autoclavada más BCG (LMA+BCG) como inmunoterapia para la leizhmaniasis cutánea. Todo indica que es seguro, de bajo costo, práctico y efectivo en el tratamiento de la enfermedad activa. También recomienda que los ensayos de campo de inmunoprofilaxis de LMA+BCG continúen para que los resultados sean completamente evaluados y de su análisis se puede obtener conclusiones adecuadas". OEI. |
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