Servicio Informativo Iberoamericano
Octubre de 2000
Justicia por mano propia en comunidades indígenas

En Ecuador los casos de ajusticiados hasta la muerte por mano propia están creciendo cada año. Las comunidades indígenas poseen normas y procedimientos de juicio que pueden llevar a castigos y una condena a muerte en casos extremos. Sin embargo, los casos de justicia por mano propia no son exclusivos de comunidades indígenas, ocurren también en zonas urbanas y son aplicados por transeúntes y espectadores ocasionales sin juicios ni procedimientos, situación que preocupa a las autoridades.

Kintto Lucas
Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador.-

La resolución de conflictos y la aplicación de justicia por cuenta de la sociedad civil tiene preocupadas a las autoridades.
Fotografías de
Kintto Lucas

Los casos de justicia por mano propia conmueven a Ecuador periódicamente. Aunque la pena de muerte está contemplada en las normas indígenas, sólo se aplica en casos extremos. El proceso se inicia en el consejo de la familia, luego en un consejo comunitario, después pasa al cabildo, y es toda la comunidad la que decide la sanción tras el juicio. Pero la justicia por mano propia no sólo se aplica en las comunidades indígenas. En ocasiones, cuando una persona es sorprendida cometiendo un delito, es agredida sin fórmula de juicio, muchas veces hasta su muerte.
También hay casos en que la justicia indígena entrega a sus acusados a las autoridades. Por ejemplo, en agosto de 1999, dos Comunidades indígenas de Angahuana, un pueblo de la provincia de Tungurahua en la sierra central, cercano a Quito, mantuvieron detenidas a seis personas acusadas de robar automóviles. Los detenidos durmieron en pequeñas casetas prefabricadas a un costado de la plaza principal del pueblo y los comuneros les iniciaron juicios de acuerdo a las leyes indígenas, pero luego fueron entregados a las autoridades policiales.
La Constitución, aprobada en 1997, reconoce la aplicación de la justicia indígena en esas comunidades, pero el Congreso aún no dictó las leyes que la regulen.
''Nuestra administración de justicia está amparada en la Constitución. No secuestramos a nadie, sólo queremos información para llegar a los pandilleros que causan robos y asesinan en nuestras comunidades'', aseguraron los indígenas de Angahuana.
Las autoridades provinciales temieron que sucediera algo similar a lo ocurrido días antes en Cayambe, cuando un joven de 15 años murió quemado por indígenas que lo acusaban de pertenecer a una pandilla juvenil que ha cometido varios robos en la zona. Más de 300 indígenas detuvieron al joven, lo bañaron en agua fría y le aplicaron ortigas, cumpliendo ''el rito purificador'' de la justicia india, y luego lo quemaron.
En 1996 hubo 12 muertos ajusticiados por mano propia, 14 en 1997, 17 en 1998 y 16 en 1999. La diputada indígena Nina Pacari, vicepresidenta del Congreso, dijo que el castigo o la sanción impuesta por los indígenas ecuatorianos siempre tiene que ver con una limpieza corporal, espiritual. ''Está demostrado que la ortiga tiene propiedades curativas para el sistema nervioso, que tiene reacciones positivas. Esa limpieza se completa con agua fría'', señaló.

¿Una justicia colectiva?
Los casos de justicia por mano propia ocurren no sólo en las comunidades indígenas, sino también en las ciudades. En octubre de 1999, 60 taxistas de Portoviejo, en la costa del Pacífico, quemaron a cuatro menores acusados de haber asaltado a un taxi. Dos de ellos murieron en el lugar y los otros dos resultaron heridos de gravedad. Días antes, vecinos de las ciudades costeñas de Machala y Guayaquil, principal centro comercial del país, lincharon a dos presuntos ladrones que murieron al llegar al hospital.
Pacari aseguró que no es lo mismo un linchamiento en las ciudades que las medidas tomadas en las comunidades indígenas, que tienen su marco jurídico propio. ''Somos pueblos originarios, con formas de vida distintas. Tenemos normas, leyes y formas de administrar justicia que han sido parte de nuestros mecanismos de sobrevivencia, distintas a las occidentales'', afirmó.
Según la diputada, las normas jurídicas indígenas responden a los tres principios básicos de no mentir, no robar, no matar. ''Nuestra justicia es colectiva, hay un juicio. En los linchamientos de las ciudades no hay justicia porque la gente embravecida pega o lastima al delincuente sin que sea juzgado'', subrayó.

Dudas judiciales
En la provincia de Tungurahua en los últimos años se han realizado varios ajusticiamientos a personas acusadas de haber cometido asaltos en esa región.
El sacerdote Gonzalo Espinoza, vicario general de la diócesis de Tungurahua, dijo que aunque es injustificable, el hecho se explica por el terror al que las bandas de delincuentes han sometido a la población campesina.
Vicente Chato, dirigente del Parlamento Indígena de Tungurahua, máxima autoridad india de la provincia, asegura que la justicia del Estado no es para los indígenas. ''Durante el levantamiento indígena de julio de 1999, fue asesinada una chica india y ninguna autoridad investigó. Igual ocurre con hechos como el de las pandillas que vienen a las comunidades secuestran, roban y matan, pero nadie aplica la justicia'', afirmó Chato. ''Se trata de una discriminación solapada hacia los indígenas porque las autoridades ''no hacen nada por combatir a los delincuentes'', añadió.
Chato asegura que cuando se dan casos como el de Angahuana, el Parlamento Indígena escucha la posición de los cabildos comunitarios y acepta la resolución que éstos tomen. ''Nosotros tenemos nuestro propio sistema de gobierno, lamentamos la ausencia policial, pero no nos podemos sentarnos a esperar'', dice, aunque las autoridades no comparten tal opinión.
Las provincias de Guayas y El Oro en la Costa, Pichincha, Tungurahua y Cotopaxi en la Sierra, y Sucumbíos en la Amazonia, son las más afectadas por ajusticiamientos colectivos, según un estudio del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos. Una encuesta realizada por el organismo humanitario reveló que uno de cada cinco ecuatorianos está de acuerdo con los ajusticiamientos por mano propia.

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