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| Los primeros viñedos llegaron a Uruguay en 1726, junto a las 25 familias que, provenientes de las Islas Canarias, comenzaron la fundación de Montevideo. Los traían consigo para hacer cultivar parras que dieran sombra a los patios y uvas para la mesa, una costumbre que todavía hoy persiste en Uruguay. | ||
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De la Mesopotamia a su mesa La vid es una de las primeras plantas que el hombre conoció y el vino la bebida que posiblemente haya producido primero. En la antigua Mesopotamia, 6.000 años antes de la era cristiana, ya se fermentaban uvas para obtener un embriagante licor. Grecia, cuatro mil años después, adoró el vino en el nombre del dios Baco y la literatura más antigua también da cuenta de la existencia del vino: Homero le dedicó algunos versos y el Antiguo testamento informa de una borrachera del viejo Noé. ``Se dedicó a la labranza y plantó una viña. Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda'', dice. Pero esos vinos eran muy distintos a los de hoy en día. El vino griego se supone que era un caldo bastante espeso, que incluso se servía en platos y al que era necesario diluir con agua para beber. Pero los refinados romanos, en cambio, ya se tomaban sus buenos vinos añejados, bastante parecidos a los nuestros; incluso el naturalista romano Plinio el Viejo ya había descrito un centenar de variedades de uva y unos cincuenta de tipos de vino. Los primeros viñedos llegaron a Uruguay en 1726, junto a las primeras 25 familias que, provenientes de las Islas canarias, comenzaron la fundación de Montevideo. Las traían consigo para hacer cultivar parras que dieran sombra a los patios y uvas para la mesa, una costumbre que todavía hoy persiste en Uruguay. Hacia 1830 ya se comenzaban a explotar los viñedos con fines industriales. Uno de los impulsores de ese empresa fue Pascual Harriague, considerado padre de la vitivinicultura uruguaya. El fue el visionario que introdujo una variedad de uvas que por extensión se le comenzó a llamar Harriague, como su apellido, aunque su nombre, como su procedencia, fuera francesa: Tannat. Ahora, 170 años después, el nombre Tannat es la grifa emblemática de los vinos uruguayos en el mundo. En Uruguay se producen aproximadamente 120 millones de kilos de uvas al año, con lo que la vitivinicultura ocupa el primer lugar en la producción frutícola del país. El 97% de ese volumen se dedica a la elaboración de vinos. Es importante destacar que no todas las uvas son aptas para hacer vinos. Las variedades idóneas para la producción de esta milenaria bebida son llamadas vitis viníferas y, en muchos casos, son las que dan el nombre al vino. Es importante destacar que la denominación de los vinos proviene ya sea del tipo de uvas a partir del cual se elaboró o del sistema por el que fue hecho. |
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