Nuevo Servicio Informativo Iberoamericano
Abril del 2000
España tiene un nuevo miembro
en su reducida familia de anfibios

El "sapillo moteado ibérico", se considera como un nuevo vertebrado endémico de la península Ibérica, que ha sido encontrado en la región de Andalucía por un grupo de investigadores de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Por Esther Fonseca Alvarez,
Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano
de la OEI, Madrid, España.-
Sapillo moteado ibérico


Tan diminuto e inusual como el actual proceso de conservación del medio ambiente, de la fauna y la flora de la península ibérica, es el nuevo miembro de la familia de anfibios que acaba de ser descubierto por biólogos españoles y que a pesar de su tamaño viene a ser un gran acontecimiento para el mundo ecológico español. Se trata de un pequeño sapillo, de cerca de cuatro centímetros de longitud y que hasta la fecha era desconocido dentro de la reducida familia de los anfibios españoles, que estaba integrada sólo por dos especies.

Este tercer miembro de la familia, que ha sido bautizado como "sapillo moteado ibérico", se considera como un nuevo vertebrado endémico de la península Ibérica, que ha sido encontrado en la región de Andalucía por un grupo de investigadores de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Según los investigadores hasta ahora, la familia Pelodytidae estaba integrada únicamente por el sapillo moteado común y el sapillo moteado caucásico, el primero encontrándose en Aragón, Levante, Cataluña, ambas mesetas, Navarra y La Rioja, de la península ibérica, en Francia y en una reducida zona de Italia; mientras que el segundo, se encuentra sólo en la región del Cáucaso. Así mismo, consideran que El sapillo moteado ibérico es un interesante endemismo, que probablemente se pueda hallar también en Portugal y en el sur de Extremadura.

Por ser una de las familias de anfibios más reducidas, con sólo 3 especies vivas y algunos fósiles, frente a los centenares de especies que incluyen otras familias de anfibios, el descubrimiento del diminuto sapillo es todo un acontecimiento, para los biólogos. El ejemplar ha sido bautizado como Sapillo moteado debido a que tiene unas pequeñas verrugas en la piel, que contrastan con el fondo que es de color amarillento, pardo o incluso verdoso, jaspeado o uniforme.

Tras varios años de trabajo, de localización de la nueva especie y de estudio de la misma en Cádiz, Huelva, Sevilla, Granada y Córdoba, además de análisis morfológicos y genéticos, han permitido al investigador Luis Javier Barbadillo y su grupo de colaboradores llegar a describir la nueva especie. Según relatan, fue el canto de los machos en celo de estos sapillos los que hace 5 años los alertó, mientras realizaban una excursión de muestreo. "Estábamos en el campo, en Córdoba, y oímos un canto muy diferente al de los sapillos moteados comunes, del norte de la Península, que conozco bien", recuerda Javier Barbadillo.

"Hay muchos rasgos que diferencian al sapillo moteado ibérico del común, tanto en morfología como en comportamiento. "Por ejemplo, el primero tiene la cabeza más corta, el hocico más redondeado y los miembros más cortos. En cuanto al comportamiento, los machos en celo poseen un canto distinto. Además, en el sapo moteado común, los machos cantan muchas veces completamente sumergidos en el agua, algo que no hemos observado por el momento en el ibérico". Con respecto al tamaño, ambos son pequeños (cuatro a cinco centímetros) en comparación con el sapo común (puede superar los 20 centímetros)", ha explicado el investigador.

"El sapillo moteado ibérico tiene hábitos bastante secretos y desconocidos ya que es un animal básicamente crepuscular y nocturno que, fuera de la época de reproducción, se ve difícilmente", agrega Barbadillo.

Sus épocas de reproducción varían, pues dependen de la zona y de las lluvias. En este sentido se diferencia del sapillo moteado común que se reproduce entre los meses de febrero y mayo en el norte de la Península, mientras que este nuevo ejemplar lo puede hacer en otoño, invierno o primavera dependiendo de las épocas de lluvia.

"Se desconocen todavía muchos aspectos de la nueva especie, como su longevidad, por ejemplo, aunque se sabe que se alimenta de lombrices, pequeñas babosas y diversos artrópodos" pues aún no se ha realizado un estudio exhaustivo de la biología de la nueva especie.



El equipo plantea se que siguiente tarea es llevar a cabo estudios más exhaustivos en las zonas de Extremadura en España y en Portugal, que consideran propias para continuar la pesquisa de otros ejemplares, además de continuar en las zonas de Murcia y de Andalucía oriental, que pueden ser zonas de contacto entre la especie conocida de sapillo moteado y la nueva. No obstante los investigadores consideran poco probable que lleguen a cruzarse y aparecer híbridos, pero en el caso de llegar a producirse tal situación no serían fértiles, pues las diferencias genéticas que existen entre ambas especies son notablemente grandes.

Aunque el sapillo moteado ibérico no puede considerarse en peligro de extinción, se debe estar alerta si se tiene en cuenta el proceso de deterioro que, en general, están enfrentando la mayoría de los miembros de esta especie en todas las zonas del planeta donde todavía se pueden encontrar. Esta negativa situación se debe a que los anfibios son altamente sensibles a cualquier cambio del entorno y a que dependen principalmente de los medios acuáticos y húmedos. Así lo han señalado investigadores y ecologistas que denuncian cómo la pérdida de hábitats, las alteraciones en los procesos de lluvias producidas por el efecto invernadero y el cambio climático, la contaminación del medio ambiente, vienen provocando la acelerada extinción de poblaciones y de varias especies de anfibios que cumplen una labor fundamental en el equilibrio del ecosistema del planeta.

OEI

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