La religión y la ciencia se unen
en caso de transfusión sanguínea

Los practicantes de algunas religiones están impedidos por sus creencias a permitir transfusiones de sangre, incluso si se trata de un caso de vida o muerte. Sin embargo, hay algunas alternativas que unen esfuerzos de la religión y la ciencia.


I

Cada vez más se prefiere no acudir a las transfusiones de sangre.
Fotografía Fernando Escóbar OEI

Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Sistema Informativo de la OEI en La Paz, Bolivia.-

Las creencias religiosas y las costumbres de las diferentes culturas han puesto, en muchas ocasiones, a la ciencia contra la pared. En muchas otras, la ciencia ha coadyuvado a mantener esos dogmas, pero pocas veces, como en el presente caso, ellos han coadyuvado a los científicos a encontrar métodos más eficaces.

Al margen de los preceptos religiosos, desde hace mucho tiempo la ciencia médica se ha preocupado de encontrar sustitutos a la sangre, en razón de lo difícil que resulta el obtener los mismos tipos de sangre, pero principalmente por los riesgos, cada vez más altos, que tienen quienes reciben donaciones, de adquirir enfermedades que pueden ser más graves aún que la misma cirugía a la que han sido sometidos.

Entre las enfermedades más comunes que se contraen por transfusión, están hepatitis, sida, chagas y muchas otras, en especial en países que tienen dificultades para el cumplimiento de normas de seguridad y controles serológicos o donde la proliferación de bancos de sangre, muchos de ellos ilegales, impiden un adecuado control.

Por esas razones, la tendencia mundial es a transfundir menos en todos los casos, sean o no testigos de Jehová. Sin embargo, existen situaciones en las que no es posible remplazar la transfusión sanguínea, aunque se realizan estudios para hacerlo, como en el caso de la leucemia.

Un caso

Hace algunas semanas, una mujer de unos sesenta años de edad, Celia Zeballos, debía ser sometida, por quinta vez, a una operación quirúrgica que buscaba devolverle el dominio completo de sus extremidades inferiores, inutilizadas por un problema en la cadera.

Una de las clínicas de La Paz y sus médicos especialistas estaban preparados para realizar la cirugía, todas las condiciones estaban dadas para realizarla, con excepción de un aspecto que no se había tomado en cuenta; la paciente se negaba a recibir sangre de otras personas, en cumplimiento de un mandato bíblico como miembro de la congregación religiosa de los Testigos de Jehová.

El problema planteado puso en apuros a los cirujanos, hematólogos, anestesiólogos y otros, acostumbrados a realizar intervenciones de este tipo con la utilización de 2 ó 3 unidades de sangre que reemplace la que pierde el paciente durante la cirugía.

El doctor Jorge Carrasco, cirujano y jefe del equipo médico, explicó que esta fue una operación de Luxación Congénita de la Cadera, por desgaste en ambas caderas, la cual es especialmente sangrante y obliga a los médicos a utilizar 2 ó más unidades de sangre para transfusión.

Sobre las características de este mal, explicó que en el medio se la conoce como la "Enfermedad del Ande" debido a la gran incidencia que se presenta en esta región debido a las costumbres de los padres de abrigar a sus hijos envolviéndolos con las piernas muy juntas. Dijo que hasta hace poco, las operaciones de corrección de este mal se circunscribían al injerto de una prótesis en el fémur del paciente desarrollada por el cirujano inglés Johnn Charnley, quien fue candidato al Premio Nobel de Medicina.

Carrasco afirmó que gracias a las investigaciones de este científico y al desarrollo de la Prótesis total de Cadera, alrededor de 300.000 personas se benefician anualmente con la recuperación de sus funciones motrices, solo en Estados Unidos. Aseguró que esta operación marca un hito en la medicina mundial.

Explicó también que un gran porcentaje de las operaciones que realizan son de artoplastía primaria, vale decir un alto porcentaje de cirugías de revisión, debido a que, pese a que los materiales que se emplean, como las prótesis de titanio y polietileno de alto peso molecular son producto de un gran desarrollo tecnológico, aun no es posible construir prótesis eternas.

En cuanto a la experiencia de operar sin utilizar sangre para transfusión, Carrasco admitió que se trata de un hecho verdaderamente importante pues las técnicas empleadas introducen elementos que permiten la no utilización de ese fluido que si bien salva muchas vidas, tiene serie de consecuencias ulteriores. En ese sentido, se han iniciado conversaciones para recibir cooperación científica para convertir al lugar donde trabaja en clínica piloto para la cirugía sin sangre.

Sin sangre

Por su parte, el doctor Mario Luis Tejerina, hematólogo de la Clínica del Sur, donde se practicó la operación, explicó que este tipo de cirugías sin sangre ya se las practica en otros países que aplican diversos métodos.

Aclaró que su aplicación es posible solamente en los casos de cirugía electiva, vale decir, en pacientes que pueden llevar adelante un proceso de preparación en base a la administración de hierro con por lo menos dos semanas de anticipación. Este método permite al cuerpo la producción de una mayor cantidad de hemoglobina, proteína necesaria para el transporte de oxígeno a los tejidos.

En el caso de esta paciente, ese nivel de hemoglobina subió y entró en mejores condiciones, en un nivel más aceptable de hemoglobina y hematocrito o masa globular. Con eso ella entra en mejores condiciones y se estimula la médula ósea que produce células jóvenes para compensar la que sufrirá en la pérdida.

Las recomendaciones de la congregación a la que pertenece la paciente, eran además las de utilizar una hormona llamada Heritropoyetina que estimula mucho más aún la producción de hemoglobina.

Explicó que la Heritropoyetina es una hormona que se produce genéticamente para que ayude a la diferenciación y proliferación de los glóbulos rojos, estimulando la médula ósea. La parte negativa de este producto es su alto valor comercial que impide el acceso de muchas personas a su utilización, como lo fue en el caso de la señora Zeballos.

El ácido fólico es también otro nutriente que estimula la médula ósea, y fue ese compuesto el que se utilizó en este caso junto con el hierro, de tal manera que se pudo elevar su nivel de hemoglobina. Hasta antes de la operación los niveles de hemoglobina de la paciente subieron al nivel ideal, sin embargo, nada de esto sería de utilidad si es que no se hace una buena hemostacia (evitar el sangrado) en el quirófano, que en este caso fue correctamente aplicado por el equipo quirúrgico.

Un papel muy importante juegan los anestesiólogos en este tipo de cirugías, pues de ellos depende el monitoreo de alteraciones cardiovasculares manteniendo al paciente normotenso, con presión estable, lo que quiere decir que en vez de administrarle sangre, le aplican fluidos, que son expansores plasmáticos, que le permiten tener una presión constante.

Una alteración de la presión del paciente pueden llevar a afecciones en el riñón o en el cerebro o el corazón. "Ya se ha visto ahora que más importante que administrar sangre en esas situaciones es mantener la volemia o volumen sanguíneo".

Otras técnicas

Siendo ésta una cirugía donde se anticipa una pérdida significativa de sangre, se han desarrollado técnicas que permiten un flujo constante de sangre a través de una máquina especial que rescata la sangre perdida por el paciente, la filtra y la devuelve nuevamente a éste, en un circuito que no se interrumpe hasta la conclusión de la cirugía.

Esa máquina que tiene un costo elevado, no existe en el país, razón por la cual, hasta ahora, todas las operaciones quirúrgicas se realizan con sangre donada, con los riesgos antes anotados.

Otra de las técnicas que se emplea en otros países y que permite la autotransfusión, es la hemodilusión normo-volémica que sirve para acumular en bolsas especiales y con algún tiempo de anticipación, sangre del paciente a ser intervenido a quien, en reemplazo, se le administran otros fluidos que bajan el nivel de su hemoglobina, de tal manera que la pérdida durante la cirugía es de una mezcla sanguínea baja en glóbulos rojos. Posteriormente se le administra la sangre guardada, con alto contenido de glóbulos rojos, de manera que con ella restituye su nivel normal.

Sin embargo, en el caso que nos ocupa, los mandatos religiosos esgrimidos por los Testigos de Jehová también prohiben a sus miembros transfundirse sangre que ha interrumpido el circuito, aunque sea su propia sangre.

Ante esa situación, especialistas de la organización religiosa en el exterior, enviaron a sus colegas bolivianos alternativas que impiden la interrupción del circuito sanguíneo, con la utilización de una válvula especial. Una vez probado este método, el equipo lo aplicó con resultados positivos en la paciente.

Tanto la cirugía de cadera como la operación sin sangre constituyeron un éxito para el equipo quirúrgico, de tal manera que, en la actualidad, la paciente ha recuperado sus funciones motrices y, aunque todavía con algo de dificultad, ya ha comenzado a caminar, asiste a sus reuniones religiosas y, lo que es más importante para ella, ha vuelto a predicar.

OEI

[Página Inicial]