Ampliación del Canal, ¿tercer juego de esclusas?

En Panamá se ha abierto un debate en torno a cómo y cuándo se debe construir la obra más importante en la historia del país. La opción parece ser un tercer juego de esclusas. El costo podría alcanzar los ocho mil millones de dólares.


El Canal de Panamá debe modernizarse para aceptar barcos de mayor tonelaje. Las alternativas son: un tercer juego de esclusas o un canal a nivel.
Fotografía Rafael Antonio Chung

Por Arnulfo Barroso, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Ciudad de Panamá, Panamá.-

Panamá se enfrenta a una de sus decisiones más importantes: la construcción de una obra de carácter internacional, cuyo costo supera el monto de la deuda externa nacional y oscila entre los cinco mil y ocho mil millones de dólares. Se trata de la ampliación del Canal de Panamá, ya sea a través de un tercer juego de esclusas o un canal a nivel.

El Gobierno panameño no ha anunciado oficialmente por cuál de estas dos alternativas se decidirá, sin embargo, todo apunta hacia el tercer juego de esclusas, la opción que recomendó la Comisión Tripartita, compuesta por Panamá, Estados Unidos y Japón, que analizó el tema hasta septiembre de 1993.

Los estudios realizados por esta Comisión determinaron que a

más tardar en el año 2010 se debieran iniciar los trabajos y que en el 2020 debe estar operando el tercer juego de esclusas, pero en los últimos años el movimiento naviero internacional ha obligado a modificar esto y a establecer el 2014 como fecha tope para culminar el proyecto.

No son pocos los conocedores que afirman que Panamá está atrasada en la aplicación de esta obra y que urge que el Gobierno tome la decisión política de elegir oficialmente una de las dos alternativas e iniciar los preparativos del proyecto.

Una de estas personas es Guillermo Elías Quijano, miembro de la disuelta Comisión Tripartita y exministro de Vivienda. "Estamos atrasados y más atrasados estaremos en la medida en que no tomemos una decisión", en esta forma definió Quijano la situación. Sustentó esta apreciación en que el Gobierno panameño debe ampliar los estudios ambientales que hizo la Comisión Tripartita para determinar con precisión los daños ecológicos que produciría la construcción del tercer juego de esclusas, lo que tomaría "varios años".

Luego de esto, se tiene que definir cómo será la obra en el aspecto técnico, ya que con el transcurso de los años la tecnología cambia. A juicio de Quijano, cuando Panamá tome una decisión al respecto enviará un mensaje claro a la comunidad marítima internacional para que los armadores se vayan preparando para la ampliación de la capacidad del Canal al tránsito de barcos de 150 mil toneladas.

La construcción del tercer juego de esclusas acarrearía una inversión de cerca de US$8 mil millones, divididos en US$5 mil millones de costo directo por la construcción y US$3 mil millones en ingresos indirectos a la economía nacional.

El exministro indicó que esta obra produciría un "boom" en la economía nacional que podría durar una década. Agregó que los trabajos requerirían de unos 10 mil trabajadores, entre los cuales figurarían empleados de diferentes categorías, incluyendo mano de obra especializada que provendría del extranjero.

Manifestó que las autoridades tienen que tomar las previsiones necesarias para evitar una explosión social en el país, ya que a la capital vendrían trabajadores del interior y del extranjero, que aumentarían las necesidades en materia habitacional, de salud y de prestaciones sociales.

"Esta sería la gran obra para el país", enfatizó Quijano. Sugirió al Gobierno crear un organismo interdepartamental que aglutine a instituciones como los ministerios del Canal, Obras Públicas, Vivienda, Economía y Finanzas, Trabajo y entidades que tienen que ver con los servicios públicos para adelantar la construcción de la modernización del Canal.

¿Por qué el tercer juego de esclusas?

Quijano dijo que entre los conocedores del tema existe una opinión bien definida de que la opción más factible es el tercer juego de esclusas, aunque aún existen diferentes opiniones sobre el sistema técnico que se debe usar. A pesar de que había únicamente dos alternativas, la elección fue compleja, debido a que existían 14 subcategorías que diferían en tamaño, profundidad y concepto de la obra.

Explicó que al final la Comisión se inclinó por el tercer juego de esclusas porque es económicamente viable y los daños al medio ambiente son previsibles, puntos que no favorecían el canal a nivel.

Indicó que el canal a nivel implica estudios de impacto ambiental más profundos, que durarían "muchísimos" años, para definir realmente los daños que ocasionaría unir un mar caliente con uno frío, en materia de cambios de marea y vida de las especies marinas.

Según el ex ministro, uno de los aspectos que más pesó para que la balanza se inclinara hacia el tercer juego de esclusas es el costo final de la obra. Un canal a nivel saldría "mucho más costoso", porque sería necesario cavar una nueva zanja, de unos 60 kilómetros de longitud, mientras que con el tercer juego de esclusas sólo habría que continuar el canalón que construyó el Ejército de Estados Unidos en la década de 1940 a ambos extremos del Canal.

Aunado a esto, la construcción de un tercer juego de esclusas exigiría el levantamiento de nuevas infraestructuras a lo largo de la franja canalera. El tiempo de construcción de esta obra excedería con creces el estimado para el tercer juego de esclusas, que es de ocho años.

Tres veces más agua

Pero no todo está en cero, el año pasado el Gobierno anunció la ampliación de la Cuenca Hidrográfica del Canal, previendo que en el futuro sea necesario utilizar un mayor volumen de agua para mover los barcos Panamax de más de 150 mil toneladas. Quijano dijo que la construcción de represas en los ríos Trinidad, Siní e Indio, en el sector Oeste del país y la parte alta del Chagres, resolvería los problemas futuros del Canal y además dotaría de agua potable a las ciudades de Panamá y Chorrera.

El volumen de agua necesario para un tercer juego de esclusas aumentaría en tres veces más el utilizado actualmente, pero de acuerdo con el entrevistado, gran parte del líquido que se use en cada esclusaje puede ser reciclado a través de grandes norias para ser usadas nuevamente en el paso de otro barco.

La cantidad de agua que utilizaría el Canal aumentaría en esta magnitud, debido a que la construcción de un tercer juego de esclusas permitiría la utilización paralela de las actuales esclusas y las nuevas, a través de las cuales transitarían los barcos de más de 150 mil toneladas.

La ruta

El tercer juego de esclusas utilizaría básicamente la misma ruta de la actual vía interoceánica, con la única diferencia de que bordearía las esclusas de Pedro Miguel y Gatún. Este sistema permite que la elevación de los barcos se reduzca a una en el Pacífico y otra en el Atlántico, a diferencia de las tres que hay que hacer en la actualidad.

En la década de 1940, el Ejército de Estados Unidos inició la construcción de un tercer juego de esclusas, con la excavación de un canalón de al menos un kilómetro en ambos extremos de la vía. Estos trabajos se realizaron, porque Estados Unidos tenía temor de que en medio de la Segunda Guerra Mundial un submarino japonés lograra evadir la seguridad del Canal y torpedeara alguna de las esclusas.

La construcción del tercer juego de esclusas permitirá además que el canal continúe trabajando normalmente mientras se efectúan los nuevos trabajos. Quijano sostiene que en materia de modernización de la vía, la antigua Comisión del Canal (la agencia federal que administraba la vía y que desapareció al culminar los tratados que transfirieron la obra a Panamá) sí adelantó algunos trabajos como la ampliación del Corte Culebra. "En este aspecto sí hemos avanzado, no estamos en cero", indicó.

La construcción está prevista para terminar en ocho años, aunque el tiempo pudiera reducirse debido a que la Comisión del Canal de Panamá adelantó algunos trabajos con la ampliación del Corte Culebra.

Financiamiento

De acuerdo con Quijano, el financiamiento es para muchos el "Talón de Aquiles" del proyecto, y sobre el mismo hay varias tesis. A juicio del entrevistado, Panamá debe buscar un mecanismo a través del cual el Estado panameño no se endeude o tenga que hacerlo a su mínima expresión.

"Panamá pone su tierra y los fondos deben provenir de la gente que se beneficia directamente de esta obra, o sea, los países usuarios", enfatizó. Añadió que el informe de la Comisión Tripartita estableció que el tercer juego de esclusas es "financieramente viable", lo que implica que si mañana Panamá sale a buscar US$5 mil millones, "podría presentar suficientes argumentos a los bancos extranjeros para conseguir el dinero".

El exministro manifestó que según algunos cálculos preliminares el financiamiento de la obra podría pagarse en unos 30 años. Sin embargo, sostuvo que a Panamá no le conviene financiar esta obra sin la ayuda de otras naciones, porque un préstamo de US$5 mil millones implicaría que el financiamiento para obras de carácter social quedaría automáticamente bloqueado, debido a que el país llegaría al tope de su endeudamiento.

Consideró que los usuarios tienen una gran responsabilidad con la modernización de la vía, en vista de que el uso de la vía interoceánica producirá "mucha riqueza" a los que utilizan la obra. "Para Panamá 5 mil millones de dólares es toda la plata del mundo, pero para los países usuarios no, si hablamos de que se construyen portaaviones que cuestan veinte mil millones de dólares", dijo.

OEI

[Página Inicial]