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Participación ciudadana para mejorar la calidad de vida En Santiago de Chile, doscientos representantes de Fondos Sociales y Ambientales de América Latina y el Caribe llegaron a la conclusión de que "la participación ciudadana transforma a las personas, tradicionalmente vistas como beneficiarios pasivos, en gestores de sus propias opciones de desarrollo". |
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Aspecto del Seminario Internacional "Participación, Superación de la Pobreza y Desarrollo Sustentable", celebrado en Santiago de Chile. Fotografía Patricia Peña |
Por Patricia Peña, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santiago de Chile, Chile.- Muchos estudios señalan que son los sectores más pobres de nuestras sociedades los que no sólo poseen una mala calidad de vida en términos materiales sino que también en aquellos elementos que componen su hábitat más cotidiano. En las poblaciones o villas de miseria, la mugre y la basura se combinan con la falta de servicios básicos como agua y alcantarillado. Las casitas de cartón (mediaguas, callampas) suelen ubicarse en sectores donde pasan acequias, canales o ríos totalmente contaminados por los malos olores y la materialidad de los residuos de la ciudad o centros industriales. También hay comunidades que no han tenido el conocimiento necesario para hacer un uso sustentable de los recursos naturales de los que dependían económicamente, por ejemplo bosques o recursos marinos en el pasado, y que años más tarde |
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pagan las consecuencias cuando ven morir por falta de trabajo a sus poblados. Por ello, más de 200 delegados de diversas instituciones ligadas a los Fondos Sociales y Ambientales de América Latina y el Caribe se reunieron por primera vez en Santiago de Chile, entre el 6 al 8 de octubre de 1999, para debatir y compartir experiencias de su quehacer en el Seminario Internacional "Participación, Superación de la Pobreza y Desarrollo Sustentable". El evento fue convocado por el Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS - Chile, el Fondo de las Américas- Chile; La Red Social de América Latina y el Caribe y la Red de Fondos Ambientales de América Latina y el Caribe. Abriendo espacios para participar Sólo como ejemplo del impacto que está teniendo la labor de estos organismos , en Chile el Fondo de las Américas permitió financiar en 1998 un total de 37 proyectos, por un total de 2,8 millones de dólares, en áreas como iniciativas de pesca artesanal y acuicultura sustentable, conservación y manejo sustentable de pequeños ecosistemas, educación ambiental y turismo sustentable. Mientras que el Fosis ha permitido financiar más de 200 mil proyectos de familias rurales, pescadores artesanales, comunidades indígenas, jóvenes, organizaciones sociales de localidades pobres, entre otros. Si bien muchos de estos Fondos, especialmente los ligados a la promoción social en la superación de la pobreza, surgieron a comienzos de la década como "fondos compesatorios" de las políticas de ajuste económico apliacadas en América Latina, han evolucionado hacia dimensiones que tienen que ver con los procesos de democratización de cada país. Especialmente en lo que relaciona a activar una mayor participación y toma de conciencia en ciertos sectores de la población de lo que podían hacer para transformar o mejorar sus condiciones de vida. Logrando, de paso, volver a articular el sentido de las redes solidarias entre quienes más se necesitan entre sí. Ricardo Halabi, director del Fosis Chile precisa el sentido que tiene el papel de la integración social en los caminos para la superación de la pobreza que plantean este tipo de fondos: "la participación transforma a las personas, tradicionalmente vistas como beneficiarios pasivos, en gestores de sus propias opciones de desarrollo". Pasar del círculo vicioso al círculo virtuoso El Seminario permitió abrir un espacio común entre estos dos ejes de promoción de participación social: pobreza y medio ambiente. Durante los tres días se realizaron talleres de difusión y diálogo, mesas de trabajo y cooperación, debates y conferencias en los que se analizaron y difundieron proyectos y experiencias exitosas de participación ciudadana en la implementación de estrategias de superación de la pobreza, mejoramiento de la calidad de vida y protección del medio ambiente. También fue una oportunidad para revisar y replantear los modelos y premisas con que los Fondos y Programas Ambientales y Sociales están desarrollando su trabajo. Porque, por cierto, los problemas y defectos que implica esta forma de trabajo no dejan de estar presentes en temas como el tipo de participación que están fomentando o la necesidad de un enfoque más integral a la hora de medir los impactos sociales de sus programas. Rayen Quiroga, economista y secretaria técnica del encuentro, señaló que el gran desafío planteado fue cómo transformar el círculo vicioso de pobreza y deterioro ambiental en un círculo más "virtuoso". Pregunta nada fácil de responder, pero que en la práctica comienza a tomar forma en una serie de experiencias e iniciativas que dan cuenta de procesos exitosos. Un ejemplo de lucha contra la desertificación y pobreza En Canela, una pequeña localidad de la IV región en el norte chileno, las comunidades agrícolas y organizaciones campesinas de la zona han tenido que luchar por años contra el fantasma de la desertificación de sus tierras y suelos. Una de estas asociaciones postuló al concurso anual de proyectos ambientales del Fondo de las Américas-Chile y está desarrollando actualmente un serio trabajo de forestación y conservación de suelos. Además de sus treinta comunidades campesinas asociadas, en la iniciativa se han logrado concertar distintos organismos para otorgarles asistencia técnica y capacitación: el municipio local, el Instituto Forestal (Infor), el Instituto de Investigaciones Agrarias, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y la Dirección Provincial de Educación. Lo que por cierto ha repercutido en el resto de la comunidad. Lo novedoso en este caso es que han sido los propios campesinos los que se han transformado en líderes del cambio tecnológico que ha sido necesario llevar a cabo, logrando forestar más de 600 hectáreas en las comunidades agrícolas de la zona, una unidad demostrativa con plantaciones agroforestales y 25 hectáreas de conservación de suelos emplazadas en el Liceo Agrícola de Canela. Tan entusiastas son los gestores de este proyecto que ya han emprendido un nuevo desafío: el Programa FORESTA 2000 que busca masificar la conservación y forestación de suelos en toda la provincia. Las conclusiones finales Las conclusiones del Seminario se resumen en la Carta de Santiago, que destaca entre sus puntos el papel que les cabe a estos Fondos Ambientales y Sociales como instrumentos eficaces y participativos de acción cooperativa entre el Estado, la Sociedad Civil y el Sector Privado para avanzar hacia el desarrollo sustentable; y hacia la necesidad de crear una cultura de cooperación y de equidad. "Los Fondos Sociales y Ambientales tienen, en la actual situación de nuestro continente, el desafío de contribuir a la construcción de ciudadanías democráticas en sociedades justas y sustentables. Creemos que el desarrollo sustentable y la superación de la pobreza no serán posibles sin el fortalecimiento de la sociedad civil y la participación de la comunidad", señala el documento. De ahí que entre las propuestas de acuerdo destacan el que mientras los Fondos Sociales realizarán esfuerzos para incorporar la gestión ambiental de los recursos naturales y residuos, para incentivar las prácticas de producción limpia y eficiencia energética en sus programas y proyectos, contribuyendo de esta forma a su sustentabilidad; los Fondos Ambientales incorporarán acciones dirigidas al desarrollo social en sus programas y proyectos, contribuyendo así a la sustentabilidad de los mismos. OEI |
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