El tango vuelve a cautivar al público venezolano

Salas de diversas categorías mantienen, principalmente en Caracas, un espacio para mostrar, enseñar y practicar el cadencioso género que inmortalizó Carlos Gardel.



El público venezolano, especialmente en Caracas, llena cualquier sala de espectáculo donde se convoque una velada tanguera.
Fotografía Gilberto Carreño.

Por Gilberto Carreño, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Venezuela.-

Aunque nunca llegó a desaparecer del sentimiento y de las preferencias dancísticas del venezolano -pues aún se mantienen lugares donde el tango es rutinario y se conservan los grupos gardelianos que cada 11 de diciembre, cuando se conmemora el natalicio de Carlos Gardel, rinden culto a la memoria del "Morocho del Abasto"-, lo cierto es que Venezuela se incluye en esa onda de revitalización del tango que, arrabalero, milonguero o contemporáneo, recorre a muchas ciudades del mundo. Es un hecho que el público, especialmente en Caracas, llena cualquier sala de espectáculo donde se convoque una velada tanguera.

Hay dos reductos permanantes en la capital venezolana donde es fija la concentración de los amantes del tango: la plaza Carlos Gardel y la Peña Tanguera. En el primero, un lugar de esta ciudad instituido desde hace más de 30 años como el lugar de recordación del artista argentino que cautivó a los venezolanos, se concentran especialmente los viejitos de las décadas de los años 20 a 30 que tuvieron la oportunidad, tanto de participar de la emoción que les causaba la música del máximo representante del género, como de ver de cerca a Gardel durante su visita a Caracas. En el segundo tienen entrada los gardelianos más prósperos, aquellos que pueden pagar una botella de buen licor

a los precios actuales y disfrutar de un buen espectáculo, o personas más de esta época atraídas por la curiosidad de entrar en contacto con lo que mucha gente comenta sobre la sensualidad y cadencia de su baile.

Existen otros establecimientos, como el restaurante Lutece Grill, que presentan entre sus atracciones por lo menos un día a la semana un espectáculo tanguero. Asimismo, son cada vez más frecuentes las presentaciones de artistas argentinos que cultivan este arte en instituciones culturales de la ciudad, como el Centro de Estudios Latinoamericanos "Rómulo Gallegos" (Celarg) y la torre Corp Group.

El caraqueño no es realidad un buen bailador del tango, considerado como uno de los más complicados bailes. Sin embargo, eventuales programaciones culturales de algunos organismos permiten a quienes se sienten más atraídos hacia él, participar en talleres como los que ha organizado la Dirección de Eventos del Museo de Bellas Artes, que en sus cursos de danzas tradicionales incluyó el de tango y milonga, conducido por el profesor Sergio Vázquez, oriundo de la provincia de Córdoba, Argentina, y que tuvo un importante participación de muchos jóvenes venezolanos. Asimismo, es frecuente observar en la prensa del país los anuncios de cursos de academias de bailes que ofrecen el tango como su atractivo.

Mil novecientos noventa y nueve puede considerarse un año clave en cuanto a la promoción y aceptación del célebre baile nacido a ambas márgenes del Río de la Plata. La estación del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), marcó la pauta con un espacio de una hora quincenal con música en vivo, mucha conversación y concursos para los mejores bailarines.

El programa es promovido y conducido por la cantante María José Mentana, quien interpreta el tango desde niña en su Argentina natal, donde se crió frente a un micrófono y una cámara. Mentana reside en Venezuela desde el año 97 y ha ofrecido varios conciertos en lugares como el Celarg y la torre Corp Group, aparte del restaurante Lutece Grill, en la zona residencial de Bello Monte, donde canta todos los jueves en compañía del bandoneonísta Mario Menéndez.

El espacio televisivo sale al aire con el apoyo de la embajada Argentina y entre las atracciones permanentes destaca la participación del coreógrafo Sergio Vásquez, quien enseña en cada programa un par de pasos tangueros.

Según lo explica Mentana, la intención de este programa es "fusionar nuestras culturas, ya que el programa llegará a Argentina y a otros países por cable. El tango ya no es sólo de los argentinos sino latinoamericano, y en Venezuela tiene cada vez más fuerza: los sábados hacemos un patio de tango en el Lutece que nos sorprendió a todos por la cantidad de venezolanos, de todas las edades, que van a bailar. El miércoles hay clases en el Club Uruguayo Venezolano (en Los Chorros), y ahora este programa es un regalo y una sorpresa que me han dado los venezolanos al hacerlo posible".

Tango con sello venezolano

En este proceso, una de las expresiones más importantes de la aceptación e incorporación en Venezuela del género que inmortalizó Gardel, es la producción de artistas que se abren camino, como es el caso de Dalila Colombo, quien con el auspicio del gobierno venezolano ha ofrecido espectáculos de tango en lugares de concurrencia masiva, como las plazas, con interpretación de temas de consagrados autores como: Lepera y Discépolo, Eladia Blásquez y Piazzola, con el acompañamiento de los maestros Danilo Rivero, virtuoso del bandoneón y Salvador Soteldo, al bajo.

La cantante y actriz venezolana, que se ha revelado como una cabal intérprete del género, se ha presentado igualmente con notable éxito en escenarios como La Peña Tanguera y, a mediados del pasado año, brindó actuaciones en la propia capital de la música porteña donde conquistó al público de Buenos Aires. En sus espectáculos, Colombo se entrega de lleno a la música y letras de los tangos, interpretándolos con una voz y gestualidad que acentúan los relatos e historias que narran y evocan las composiciones que marcan los ecos del bandoneón. Recientemente grabó el disco Tango y encanto que obtuvo el Premio Estrella de Venezuela.

Embajadores que cautivaron

Pero además de las expresiones internas, los caraqueños tuvieron la oportunidad durante 1999 de disfrutar a plenitud de un grupo argentino que recorrió las ciudades del mundo que vuelven a amar este arte. Tras su exitosa gira a través de grandes capitales europeas, como París e Italia, Tango Metrópolis llegó a Caracas amparado por las críticas de los más reconocidos diarios del Viejo Continente.

Encabezado en la dirección musical por Daniel Binelli, y en la dirección coreográfica y puesta en escena por Pilar Alvarez, Claudio Hoffmann y Marijó Alvarez, Tango Metrópolis presentó por espacio de una semana su espectáculo que recoge las tendencias más tradicionales de la apasionante expresión musical, así como las propuestas contemporáneas en torno a ella.

Según lo explicó en esa oportunidad Claudio Hoffman, Tango Metrópolis podría resumirse en escasas líneas, como un espectáculo musical y coreográfico que se pasea por las distintas épocas y estilos de este género musical; pero, agrega, no es nada más que eso, jugamos con escenas teatralizadas y diferentes formas de bailarlo. Cada pareja con un estilo propio y personal.

Resultaron francamente exitosas las presentaciones de Tango Metrópolis en el más importante escenario de espectáculos de Caracas, como es la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño.

¿Por qué el tango?

El profesor Sergio Vásquez ofrece su versión de por qué el tango se presenta para muchos de los viejos y nuevos amantes del género como algo divino, que sigue cautivando a nuestros pueblos: "Bailar el tango es un rito, un acto casi religioso. Técnicamente se lo designa danza a contratiempo. Su mecanismo es inesperado, accidental, imprevisto, sorpresivo, hombre y mujer realizan juegos distintos de desencuentros contrarios, que les permiten deslizarse juntos. El tango es un sentimiento, por lo tanto su expresión denota seriedad, sobriedad, dado que sus movimientos son ceremoniosos; bailar el tango es un rito, un acto casi religioso. Su secreto consiste en la envoltura del silencio que lo hace taciturno. El tango es entregarse en cuerpo y alma, acto de amor, danza tradicional argentina reconocida universalmente admirada y triunfadora por su riqueza coreográfica dado que permite al bailarín deslizarse, elevarse espiritualmente y ser creador de sus movimientos en un acto de entrega total a su música tan bella y cadenciosa que permite la marcada adecuada y más aun cuando el dos por cuatro es enriquecido por variaciones y adornos. El tango es un acto confesional de existencia, tiene estructura de acto religioso, llega a cada uno distinto, diferente y cada uno lo siente singular e intransferible. El tango es algo mágico, místico, es encuentro, desengaño, es rechazo, pasión, es tristeza, alegría, es dolor, es amor".

OEI

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