Cómo construir la confianza

en el alumno y en el maestro


En Colombia debemos creer en nosotros, en el alumno, en el maestro, en el grupo, debemos construir paulatina y cotidianamente principios de convivencia que conduzcan a crear ambientes de autonomía y responsabilidad, donde haya exigencia académica y retos intelectuales para solucionar en el aula problemas de verdad, asegura luego de varios años de investigación el director de la Escuela Pedagógica Experimental.



Dino de Jesús Segura Robayo, director de la Escuela Pedagógica Experimental EPE, en compañía de una de las alumnas.
Fotografía Leopoldo Ramírez

Por Gustavo Riveros Díaz, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santa Fe de Bogotá, Colombia.-

Trabajar en la construcción de la confianza del individuo y del grupo en sus propias capacidades, es la meta principal de los proyectos de aula que, como labor investigativa sistemática, desarrolla la Escuela Pedagógica Experimental EPE, ubicada en un campo abierto a cuatro kilómetros de Santa Fe de Bogotá, en la vía que conduce a la pequeña población de La Calera.

Para Dino de Jesús Segura Robayo, director de la Escuela Pedagógica Experimental EPE, la confianza de los estudiantes y los maestros se basa en la conciencia de sus posibilidades y en la identificación y respeto de las diferencias. En el entorno escolar se manifiesta en la sinceridad y se ratifica

cotidianamente en la organización de la vida escolar sin reglamentos ni manuales.

Y es que la Escuela Pedagógica Experimental EPE está orientada a transformar la sociedad y no a perpetuarla o simplemente replicarla en pequeño, afirma Segura Robayo.

La EPE -explica- no tiene cercas, no tiene paredes, no tiene una puerta de entrada y otra de salida, está en convivencia con la naturaleza, allí no hay reglamentos ni de maestros ni de estudiantes, no hay manual de convivencia, no tiene currícula, en el sentido de que no existe una predeterminación externa sobre lo que el alumno debe aprender y sobre la manera como debe aprenderlo. Esta institución privada tiene matriculados 350 alumnos que viven en su mayoría en Bogotá y pertenecen a todos los grupos sociales.

En la EPE, asegura el directivo, los niños pueden ser niños y pueden crecer y vivir la escuela sin angustias y sin miedo, porque a nombre del conocimiento se ha instaurado una atmósfera de terror, porque la escuela es muy injusta en la medida en que exige a todas las personas lo mismo, sin tener en cuenta que todos los seres humanos somos diferentes. La escuela debe ser para los jóvenes la mejor etapa de la vida, una etapa de realizaciones, de posibilidades y de liderazgo.

Dino Segura Robayo afirma que en la EPE se preconiza y se actúa sobre la base de la autonomía del maestro. En la EPE se cree firmemente en el maestro, porque un maestro bien formado se la juega como proyecto de vida, como educador, para lograr cosas increíbles en el aula de clase. Y es que uno de los problemas más graves del sistema educativo colombiano es que no cree en el maestro.

Para una de las asesoras principales de la investigación sobre la construcción de la confianza, Clara Inés Chaparro-, en la EPE queremos mostrar que sí es posible creer en el otro y que ésta es una manera de creer en nosotros mismos. Significa, agrega, que los maestros pueden inventar permanentemente su labor de manera creativa y responsable en un ambiente de comunicación constante donde haya posibilidades de estudio y reflexión.

Por su parte los alumnos, añade Clara Inés Chaparro, sí pueden comprometerse con tareas difíciles en un ambiente de retos intelectuales, sin perspectivas de exigencia diferentes de sus aspiraciones.

Creer en nosotros, asevera, también significa que es posible la construcción paulatina y cotidiana de principios de convivencia que conduzcan, sin peroratas ni sermones, a crear ambientes de autonomía y responsabilidad. La construcción de la confianza es el principio de acción fundamental de la Escuela Pedagógica Experimental EPE, reitera Dino Segura, a través de proyectos de aula y de investigaciones.

En la EPE se han llevado a cabo investigaciones sobre la enseñanza, la pedagogía y la convivencia, avaladas por Colciencias, la institución de la investigación científica más seria de Colombia. Estas investigaciones se han concretado en cuatro libros, dirigidos a los maestros, en los que se muestran alternativas concretas de transformación escolar: "Constructivismo, ¿construir qué?"; "Vivencias de conocimiento y cambio cultural"; "La autoregulación, un universo de posibilidades", y "La construcción de la confianza, una experiencia en proyectos de aula".

La construcción de la confianza

Muchas de las actividades escolares en otras instituciones se centran en la información y buscan que los estudiantes aprendan las leyes y las apliquen en ejercicios inventados especialmente para ello, que aprendan a utilizar las operaciones matemáticas mediante la ejercitación o que se aprendan los montajes de laboratorio para mostrar la veracidad de una determinada ley.

En otras instituciones diferentes a las anteriores, se espera que el alumno llegue por sí solo a la solución de ciertos problemas prototipo y se supone que el estudiante debe construirlo todo, que autónomamente llegue a las leyes, porque se supone que esas leyes son una determinación ineludible para quien piense bien, es decir, se trabaja hacia la información.

Sin embargo, en ninguna de estas formas de llevar a cabo las actividades escolares se considera el conocimiento como una construcción posible de quien aprende frente a un problema que posea sentido para él, ya sea estudiante o maestro. En general las actividades en las escuelas no suelen tener sentido para quienes las realizan.

En la Escuela Pedagógica Experimental EPE, afirma Dino Segura, la información no es una meta sino un apoyo importante para la solución de un problema, y es la existencia de un problema real lo que le da sentido a la actividad escolar. Si bien en la solución de estos problemas se aprenden muchas informaciones, no se puede prever con antelación cuáles, ya que son diferentes para cada uno. Cada estudiante aprende cosas distintas, no sólo porque vive de manera diferente los proyectos que buscan solución a problemas, sino porque los proyectos hoy no son lo mismo que ayer, es decir, también tienen vida. Así, las actividades escolares se convierten en vivencias del conocimiento basadas en la construcción de la confianza, confianza en sí mismo, en el otro, en el equipo, en la fertilidad del diálogo.

También es un error, sostiene, que la escuela proponga metas que tengan que ver fundamentalmente con el futuro y no con el presente. El presente es el que más le da sentido a una actividad. Cuando se piensa en una escuela para el futuro, no se tiene en cuenta que con el avance vertiginoso de la ciencia y la tecnología, posiblemente las necesidades de futuro no estarán muy relacionadas con los aprendizajes del presente.

Los problemas de nuestras escuelas no son los mismos de las de otros países y por ello no debemos importar soluciones. Hoy, en Colombia, antes que personas formadas en disciplinas, se requiere de jóvenes convencidos de que la sociedad en la que vivimos puede cambiar y que cada uno de ellos está en capacidad de hacerlo, pues tiene conciencia de sus posibilidades y los anima la experiencia escolar de haberlo hecho, porque confiaron en ellos y en sus maestros.

OEI

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