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Alvaro Marchesi entrevistado por Sara Araujo, del Diario
colombiano El Espectador. Le acompaña Ángel
Martin, Director de la OEI en Colombia.
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Aumentar la producción científica
en idioma español, se logra con educación.
LA CIENCIA ES EXPRESION CULTURAL
Álvaro Marchesi , Secretario General de la OEI, habla de
los retos educativos en América Latina.
"El enorme peso que tiene el español en el mundo cultural
no se corresponde con la presencia en la ciencia". Esta sentencia
del recién nombrado director de la OEI, Álvaro Marchesi,
en su paso por Cartagena durante el IV Congreso Iberoamericano de
la Lengua Española, va mucho más allá de un
tema lingüístico.
Para Marchesi, quien ha dedicado su vida profesional a la educación
y la sicología evolutiva como asesor y catedrático
respectivamente, la inequidad en el acceso a la tecnología
en América Latina es una de las causas de la falta de producción
científica y tecnológica en nuestra región.
De qué manera participa la comunidad latinoamericana
en la producción científica y en la Internet?
Internet es un conjunto de datos que nos hace ver que en los aspectos
tecnológicos el papel de América Latina en relación
con EE.UU y la Unión Europea es sumamente bajo. Los problemas
educativos sumados a la falta de educación y de inversión
en la ciencia se corresponden a la ausencia de latinoamericanos
en los campos científicos. Así como la región
está rezagada, también dentro de cada país
hay mucha inequidad. En países como Colombia o Perú
una quinta parte de la población acumula el 85% del manejo
de Internet.
No habría que asumir que el inglés es el idioma
de la ciencia, como convención?
La ciencia no es algo estático o neutro. El lenguaje de
la ciencia también es expresión de la cultura y de
la identidad de los pueblos. Dejar que el inglés tenga dominio
absoluto en el campo científico es negar nuestra vocación
de entender la vida desde la perspectiva científica. La propuesta
es reconocer que la ciencia es expresión de la cultura y
que el lenguaje articula la producción científica.
EDUCAR, LA SALIDA
La OEI es una organización para la ciencia, la cultura
y la educación. Usted a cuál de las tres da prioridad?
Yo la doy a la educación. Soy un convencido de que la educación,
especialmente la básica, es el elemento fundamental de apropiación
de la cultura y el que permite que los alumnos se apasionen por
la ciencia. La educación no es ajena a integrar. Uno de los
proyectos que quiero en Iberoamérica desde la OEI es integrar
en las escuelas el mundo artístico y cultural en la formación
de los alumnos. Así se garantiza la educación ciudadana
en valores para la ciudadanía.
No cree que el sistema de inequidad se promueve a sí
mismo por la brecha entre la calidad de la educación pública
y la privada?
Como organismo internacional tenemos un gran compromiso con la
equidad, por lo tanto proponemos a los países acciones e
intervenciones como un apego especial a la educación pública
como vía para reducirla. Esto pasa por tres factores: que
tenga condiciones similares a la privada; que incorpore elementos
atractivos como programas bilingües, computadores, profesores
bien preparados y, por último, que exista una red entre las
familias y el entorno social para que la escuela reciba el apoyo
de las instituciones políticas.
Qué tanto interviene la OEI en la elaboración
de políticas educativas?
Ayudamos con capacidad técnica y con el conocimiento que
poseemos de otros países. Hacemos acompañamiento y
suministramos información, pero no tenemos una injerencia
directa.
No obstante, su discurso de la formación para la ciudadanía
tiene contenido político
Tiene un contenido porque somos firmes defensores del diálogo,
de la convivencia, de la democracia y eso es para nosotros la educación
para la ciudadanía. Educar en valores para que se disminuya
la desigualdad y para que se encuentren formas de resolver las diferencias
en torno al diálogo, son temas fundamentales para la OEI.
Cuál ha sido el avance científico más
importante para la educación?
En este momento son las nuevas tecnologías, pero no sólo
por los nuevos retos que plantea para la educación sino porque
incíde en la manera de aprender de los alumnos. Los jóvenes
aprenden de otra manera, ahora están acostumbrados a los
computadores y a las videocámaras y eso hace que sean menos
atentos, que estén dispuestos a hacer menos esfuerzos y tengan
más dificultades para mantener la atención. La escuela
debe reflexionar sobre eso, porque los alumnos no son los de antes.
Pero creo que tal vez más que eso, influyen los cambios
sociales, la movilidad de las personas, los cambios en la familia,
la apertura mundial, por eso las escuelas deben ser más plurales.
Los jóvenes del mundo se enfrentan a una educación
mestiza y con una familia en proceso de cambio.
Falta profundidad en la información?
Uno de los riesgos de internet y de la sociedad de la información,
es la superficialidad. Se quiere saber todo en dos segundos: por
ejemplo, mi hijo de 12 años cuando usa la Internet ve las
imágenes y no tiene necesidad de leer las letras. Hay otro
problema, y es que quieren enseñar todo en los años
escolares y no hay cómo profundizar. Yo diría que
es más importante adentrarse en ciertos temas que saber de
muchas cosas. Hace falta diálogo y reflexión, esto
supone un cambio en la manera de plantear la enseñanza en
el siglo XXI.
Cómo pone al servicio de su trabajo actual su
trayectoria como psicólogo?
Hace que mi perspectiva del desarrollo sea interactiva. Eso me
supone una manera sistémica de la realidad, donde todo interactúa
y no hay causas únicas. Entiendo que la formación
no depende únicamente de un gobierno, ni de las escuelas,
ni de las familias solas.
Cómo se sana una infancia que está creciendo
en medio de tanta violencia?
Con dificultad y con tiempo y con dos o tres elementos importantes:
mantener la memoria histórica, no se pueden tapar los hechos
como si no hubieran existido, porque quedan funcionando en el semi-inconciente
colectivo. Lo segundo, es hacer un esfuerzo de diálogo social
entre fuerzas políticas e instituciones con verdad y transparencia
y, por último, que la escuela sea un espacio de convivencia.
Entrevista coordinada por el Área de Comunicaciones
OEI, Bogotá.
Publicada en el Diario El Espectador - Colombia.
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OEI Bogotá
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