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26-9-07
Las emociones y los valores del profesorado

 

Alvaro Marchesi, Secretario General de la OEI

LAS EMOCIONES Y LOS VALORES DEL PROFESORADO

Con motivo de su reciente visita al país, Alvaro Marchesi, Secretario General de la OEI, dictó una conferencia Pública sobre la "Calidad de la Educación y Cambio de la Enseñanza", dirigida a más de 500 docentes de diferentes partes de Colombia.

Por el impacto que causó su ponencia en los asistentes y las innumerables llamadas recibidas solicitando copia de su ponencia, el Diario El Tiempo, publicó en su última edición dominical, una versión preparada exclusivamente por el Profesor Marchesi, a fin de llegar con su mensaje a los educadores regionales. El texto resumido es el siguiente:

Las exigencias sociales sobre la enseñaza suponen un creciente esfuerzo a los profesores y les obliga a desarrollar nuevas competencias y habilidades. Han de ser capaces de educar a todos los alumnos, de crear un clima de convivencia en las aulas y de favorecer su desarrollo moral; deben incorporar las nuevas tecnologías pero no olvidar la importancia de la lectura; tienen que saber diseñar nuevos métodos de enseñanza para despertar el deseo de aprender e incrementar el conocimiento en los alumnos, trabajar en equipo y colaborar con las familias.

Pero la actividad del maestro es también una profesión con una profunda carga emocional y moral, algo que en ocasiones se olvida. Las emociones están en el corazón de la docencia y su trabajo está basado principalmente en las relaciones interpersonales con los alumnos y con otros compañeros, por lo que las experiencias emocionales son permanentes. Enfado, alegría, tristeza, frustración….son algunos de los sentimientos que día a día vive el educador. Hay que recordar, además, que estas emociones no son sólo una cuestión individual, sino que se explican en gran medida por el contexto social y laboral en el que desarrollan su labor.

A pesar de las tensiones emocionales de los maestros, hay muchos que mantienen el buen ánimo y la ilusión en su profesión. Posiblemente no son tanto las gratificaciones que pueden encontrarse en la enseñanza, sino la intuición, en ocasiones reflexionada y consciente, de que enseñar a los otros es una tarea que merece la pena, que conecta con lo más noble del ser humano y sitúa a los profesores en el lugar adecuado para promover el bienestar de las nuevas generaciones. De alguna manera esa intuición desvela el carácter moral de esta profesión educadora y la necesidad de descubrir su valor y su sentido para ejercerla con rigor y vivirla con satisfacción.

Una profesión que se constituye en el eje vertebrador de la sociedad del futuro. Es enormemente digna y tiene relación con la posibilidad de cambio y construcción de una nueva sociedad más justa y equilibrada.

Versión completa de su conferencia

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