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Además de los aspectos técnicos directamente relacionados, para los sistemas de evaluación y certificación de competencias laborales son de gran interés las características, propiedades y supuestos de los modelos de Educación Basada en Competencias (EBC), de que forman parte; por lo tanto, también lo son, los diferentes organismos, esferas y sectores en que se asientan los correspondientes modelos.
Los sistemas de evaluación y certificación de competencias laborales, como los modelos de que son parte, pueden clasificarse en dos grandes grupos: (a) los que se ajustan a los esquemas de educación técnica y capacitación vigentes, y (b) a los que se ajustan dichos esquemas, por cuanto a enfoques, estructuras, funciones y enlaces. En la primera categoría, los sistemas de evaluación y certificación se adaptan más fácil y rápidamente, aunque cabe esperar que sus propiedades tengan efectos relativamente variables. Por el contrario, la solución de los sistemas de la segunda categoría implica mayores desafíos y problemas, pero a cambio, estos sistemas poseen atributos que permiten inducir procesos de transformación social, de muy considerable escala y grado de sofisticación.
Para los propósitos del Proyecto de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación (PMETyC), que tiene lugar en México, se optó por trabajar con un modelo de EBC que pertenece a la segunda categoría; a sabiendas de que ello implica, superar múltiples retos y responder a grandes interrogantes.
El presente escrito tiene por objeto exponer algunas reflexiones sobre la problemática de la evolución de los sistemas de evaluación y certificación de competencias laborales, en el contexto de: (a) los procesos de globalización a que nuestros países se enfrentan; (b) la creciente importancia del aprendizaje en el desarrollo de los individuos, las organizaciones y las sociedades; y (c) el modelo de Educación Basada en Normas de Competencia (EBNC), a cuya gestión el PMETyC se aplica.
Vinculación entre condiciones locales y mundiales
Es conveniente admitir que la evaluación y la certificación de competencias laborales responde a la necesidad de introducir políticas de formación más amplias, coherentes y flexibles, a fin de encauzar, de la mejor manera posible, las grandes transformaciones sociales y económicas que resultan de una mayor vinculación de las realidades internas de un país con el mundo exterior, en el marco de sus propias necesidades y recursos. Entre los factores asociados a la esfera internacional que más inciden sobre dichas transformaciones, cabría señalar los siguientes:
Aprendizaje a lo largo de la vida
En el contexto de cada país, la importancia de la evaluación y la certificación de competencias laborales va más allá de la educación técnica y la capacitación, ya que ésta tiene implicaciones fundamentales para el sistema nacional de educación, y éste, a su vez, es determinante en el futuro de cualquier sociedad.
Ante las dificultades que implica la modernización de la educación, y particularmente de la formación para el trabajo, en atención a los complejos cambios observados a nivel mundial y a las crecientes demandas internas de educación y empleo, la creación de sistemas educativos que fomenten el aprendizaje a lo largo de la vida para todos constituye un factor crítico, como necesidad social y elemento estratégico de desarrollo. Este gran proyecto colectivo, puede convertirse en un poderoso instrumento social para la generación de capital humano en América Latina; incrementando, además, las oportunidades de los trabajadores para formarse, elevar sus niveles de ingreso y mejorar las condiciones de bienestar para sus familias.
El aprendizaje a lo largo de la vida para todos supone la ampliación del horizonte de formación de la población, ya que, bajo un mismo concepto, se da cabida a distintas modalidades formativas (formal y no formal, tradicional e innovadora), de cualquier nivel (básico, secundario, superior) y orientación (académica, vocacional general, vocacional técnica); para todo tipo de gente (jóvenes, adultos, hombres, mujeres, estudiantes, trabajadores) y necesidades educativas (personales, sociales, profesionales).
Esta cultura en favor del aprendizaje es cada día más importante para el desarrollo social, cultural y económico de las naciones, y en particular para los países de Latinoamérica, dado que redimensiona el significado y alcance del aprendizaje mismo en la esfera de los individuos, las organizaciones y la sociedad, al no centrarse en la escuela, no limitarse a cierto rango de edad, ni requerir de antecedentes formativos específicos. Por estas razones, entre muchas otras, es necesario que los sistemas de evaluación y certificación de competencias laborales respalden el sentido y valor que para la sociedades tiene el desarrollo de sistemas de formación flexibles (diversificados e interconectados). En el entendido de que los primeros no conducen necesariamente a los segundos.
En general, la EBNC persigue la integración, el mejoramiento y la diversificación de la educación técnica y la capacitación, en estrecho vínculo con la demanda de competencias de los centros de producción y el mercado laboral. Todo ello implica un profundo replanteamiento de lo que la educación técnica y la capacitación son estructural y funcionalmente hablando y significan en términos de ventajas y beneficios para nuestras sociedades.
Grandes retos de Latinoamérica en la instauración de los Sistemas de Evaluación y Certificación
Aunque los grandes desafíos del desarrollo de las sociedades en el mundo actual, advierten de la necesidad de una extensa cultura en favor del aprendizaje a lo largo de la vida en que se involucre a la gran mayoría de la población, y pese a que la comprensión de este concepto resulta por demás sencilla, su instrumentación y socialización son extremadamente complejas, por una serie de problemas o necesidades que no han sido aún resueltos y en los que es preciso trabajar, en el corto, mediano y largo plazo. A continuación se abordarán algunas de las dificultades e interrogantes que, por el interés que revisten, son de primera importancia para el éxito de sistemas de evaluación y certificación de competencias laborales, en México y otros países de la región:
Aspectos sociales y culturales
En términos generales, no existe una cultura a favor de la evaluación y la certificación en la mayoría de nuestros países. ¿Qué origina la falta de esta cultura? Entre los posibles motivos cabría considerar los siguientes: En las políticas de educación pública se ha favorecido durante muchos años la cobertura sobre la calidad. En las instituciones educativas, como entre instructores y docentes, es común que las medidas de evaluación y certificación sean percibidas como una seria amenaza a intereses particulares o gremiales, más que como elementos de superación individual y colectiva. Para los funcionarios del sector educativo, la instauración de políticas de evaluación con frecuencia acarrea más problemas que buenos resultados. Por su parte, gran cantidad de padres de familia, ante el pobre desempeño de sus hijos en la escuela o la falta de recursos económicos con que apoyarles, pueden pensar que conforme aumenten las exigencias académicas, menores serán las posibilidades de formación y progreso para ellos. En la tónica de estos elementos de juicio, la calidad de la educación resulta menos importante que la accesibilidad a la educación.
También es fundamental el desarrollo de una cultura de colaboración constructiva entre individuos, instituciones y sectores de la actividad económica y social. Quizás la falta de esta clase de cultura podría explicarse por la poca o nula formación entorno a proyectos comunes, y, de cierto, por la ausencia de una visión compartida de proyecto-sociedad: uno de los grandes males de las sociedades contemporáneas, del que, infortunadamente, los países latinoamericanos no están ajenos.
Evidentemente, de poco o nada servirán los certificados si a ellos se interponen criterios de aceptación y reconocimiento prejuiciados o sesgados. Las personas, instituciones y empresas deben reconocer el valor de los certificados de competencia, al margen de aspectos ajenos al desempeño laboral, como son: condición socieconómica, sexo, estado civil, edad, enlaces filiales y trayectorias de formación y trabajo. No obstante, ¿se presentará está situación? De hacerlo, ¿qué tan conflictiva puede ser? ¿Tendremos la capacidad para superarla? Todas son preguntas anticipadas que de momento no tienen respuesta.
El valor de las competencias laborales, y por tanto de los certificados que las respaldan, ha de ser ampliamente reconocido y requerido por los empleadores en términos económicos y de empleabilidad, de lo contrario se desalentaría el interés de estudiantes y trabajadores por la evaluación y certificación de sus conocimientos, habilidades y destrezas. Esta situación, aunque no sea generalizada, podría prevalecer en algunas empresas y sectores de la producción, con los subsecuentes efectos adversos. Pero de hecho, tampoco sabemos, ni hay manera de saber, a ciencia cierta, cuál será el interés de los distintos actores por la certificación y los certificados de competencia laboral, puesto que este interés depende de una serie de beneficios que aún es prematuro obtener.
Por si sola, la coherencia de los Sistemas de Evaluación y Certificación (soportada por un esquema único de supervisión, control y normatividad) puede tener más efectos contraproducentes que benéficos, al hacer más rígidas las posibilidades de tránsito de las personas dentro y entre los ámbitos de la educación y el empleo. Por ello, las políticas y mecanismos de evaluación y certificación deben concebirse como parte integral de un gran sistema de formación profesional y empleo a edificar, que sea, además de coherente, flexible (diversificado) y extensivo (accesible) para los miembros de la sociedad entera.
Aspectos institucionales
Es necesario un Sistema Nacional de Evaluación y Certificación, debidamente consensado, que permita acreditar y reconocer las competencias reunidas por los individuos, sin importar la forma en que fueron adquiridas, a partir de un marco de estándares que les confiera validez a nivel nacional, de manera clara y confiable. La creación de una matriz de calificaciones, bajo tales circunstancias, resulta bastante compleja y costosa; sin embargo, sus convenencias y beneficios bien pueden ser aún mayores.
Debe contarse con los recursos humanos necesarios para operar un sistema de evaluación-certificación que sea ampliamente aceptado por los distintos actores involucrados en el Proyecto. Sin duda es difícil formar estos recursos y absorber el costo de sus actividades, pero no por ello dejan de precisarse.
El sentido y alcance de las iniciativas de evaluación y certificación que se desarrollan en México a través del Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral, uno de los cuatro grandes componentes del PMETyC, dependen en mucho de la conducción que guarden con otro tipo de acciones y actores involucrados con la modernización del sector educativo, porque el Proyecto es en esencia un proyecto de coparticipación social y coparticipación interinstitucional, cuyo valor agregado se gesta fundamentalmente en estos contextos.
Aspectos económicos
Los diseños y construcción de sistemas de evaluación-certificación suponen la consideración de alternativas técnicas y operativas, cuyos impactos son significativos para muchos países latinoamericanos.
En materia de costos, es preciso responder a complejas interrogantes, como son: ¿hasta dónde se justifican los costos de la evaluación y la certificación, cuáles deben ser sus montos y quiénes y cómo deben sufragarlos?
En México, donde privan una cultura de mercado y un desarrollo económico considerablemente menores a los de las sociedades altamente industrializadas, la expansión del mercado de la certificación supone, si no mayores retos, sin duda otros problemas y circunstancias que ameritan estrategias y esfuerzos particulares; de ahí que no exista un modelo de EBNC de carácter y solución universal.
Aspectos técnicos
Dada la naturaleza de los procesos inherentes a la EBNC (a) la normalización, (b) la formación, (c) la evaluación, (d) la certificación, (e) la información y (f) el aseguramiento de la calidad, existe una escalada progresiva en sus alcances, lo que implica que los programas de formación y la preparación de instructores tengan que estar por arriba de los requerimientos establecidos por las normas; que los evaluadores comprendan las normas en el marco de un proceso congruente (pedagógico) de formación, que necesariamente alude a la elaboración de instrumentos y métodos de evaluación; que los certificadores validen los resultados de la evaluación, o sea el trabajo de los evaluadores, en atención a la contrastación de las evidencias compiladas, con los criterios de desempeño estipulados por las normas; y que la información y aseguramiento de la calidad sirvan para retroalimentar y mejorar al resto de los procesos del sistema. De tal manera, la evaluación y la certificación para ser consistentes, claras y efectivas, tienen que adoptar una óptica adecuada dentro del ciclo de procesos de la EBNC, ya que, de limitarse al marco de las normas, su visión podría resultar muy reducida, de poco valor interpretativo y, por lo tanto, orientador.
En el modelo mexicano de EBNC, como en cualquier otro modelo bajo este enfoque, la conformación y contenido de los sistemas de normas (normalización) y calificaciones (certificación) tiene implicaciones directas en el valor de las competencias para cada uno de los actores involucrados, en particular, como para la sociedad, en general. Es oportuno destacar que en la estrategia global del modelo mexicano, se busca la integración de los llamados comportamientos claves (competencias comunes a diversas funciones productivas) a dichos sistemas; lo cual, sin duda, tendrá implicaciones en los lineamientos de evaluación y certificación, y, en consecuencia, sobre las políticas de formación de la fuerza laboral y sus efectos.
En la EBNC, la evaluación y la certificación son tareas vinculadas que tienen por objeto la acreditación y reconocimiento de los conocimientos, habilidades y actitudes que requiere un individuo, conforme a los estándares dispuestos por el sector productivo (empresarios y trabajadores), para desempeñarse correctamente dentro de una función productiva. Cualquiera que sea el sistema de evaluación y certificación adoptado, su diseño y atribuciones tienen implicaciones no sólo de carácter técnico y económico, sino también moral e incluso jurídico.
Los modelos de EBNC, en México y el mundo, se enmarcan en el concepto y los principios del aprendizaje a lo largo de la vida para todos. Para que los sistemas de EBNC multipliquen las oportunidades y tendencias del aprendizaje continuo, más allá de sumarse a ellas, es necesaria la diversificación de la oferta educativa. Asimismo, para que la oferta educativa se diversifique se requiere de un Sistema de Evaluación y Certificación que, además de ser coherente (válido a nivel nacional, consistente y confiable), sea flexible (conecte diversos esquemas y oportunidades de aprendizaje).
En el modelo inglés de EBNC, las Calificaciones Vocacionales Nacionales Generales (GNVQs) que complementan a las calificaciones Vocacionales Nacionales (NVQs) en el marco nacional de Calificaciones, sirven para puentear vías de entrada y salida entre las rutas de formación académica y formación técnica, lo que contribuye positivamente a la diversificación de las oportunidades de educación y capacitación y de acceso al empleo.
Por lo que toca al PMETyC, el Sistema de Normalización comprende solamente un patrón de normas (conocidas como Normas Técnicas de Competencia Laboral), en las que se incluyen Unidades de Competencia Genéricas y Específicas, así como los mencionados Comportamientos Clave. Se espera que el Sistema de Normalización así conformado, contribuya a facilitar de manera significativa el tránsito de las personas de la educación al empleo y del empleo a la educación.
Conclusiones
La vinculación de las realidades internas de un país con el mundo externo, enfrenta a las sociedades a efectos de transformación en un doble sentido: los que tienen su origen en necesidades internas, y los que conciernen a procesos de globalización de distinta índole. Esta situación, por demás, desafía las capacidades sociales y económicas de prácticamente todos los países, pero, naturalmente, no de la misma forma ni en la misma medida.
Los ajustes sociales, culturales, económicos y tecnológicos son de tal magnitud y celeridad, que demandan de los individuos, las organizaciones y las sociedades un esfuerzo de aprendizaje continuo. De modo tal, que la idea del aprendizaje a lo largo de la vida para todos deja de ser un concepto abstracto, para convertirse en un proyecto social concreto; como ocurre, en el caso de México, con el PMETyC.
El PMETyC, por los principios que lo sustentan de calidad, pertinencia, flexibilidad y transferibilidad, entre otros, y para llevar a cabo la acreditación y reconocimiento de las competencias laborales de los individuos, requiere de un complicado Sistema de Evaluación y Certificación. Este sistema, de por sí complejo considerando la importancia y alcances de la formación técnica para el país, se magnifica y redimensiona notoriamente con la vinculación de los sectores educativo y laboral dentro del modelo de EBNC. Por ello, las características y atributos del Sistema de Evaluación y Certificación, lejos de operar como en un mecanismo cerrado, están estrechamente relacionados con los demás procesos del ciclo de la EBNC. Los procesos de EBNC, a su vez, se desarrollan en situaciones concretas tan diversas como cambiantes, por lo que la evolución del modelo y sus sistemas está íntimamente ligada a las condiciones sociales, culturales, institucionales, económicas y técnicas dentro de las que el Proyecto se mueve.
La materialización de los modelos de EBC, en general, y de EBNC, en particular, entraña un sinnúmero de dificultades e interrogantes, de las que ningún país está exento, incluso los más poderosos y ricos. Por ello, es necesario que las estructuras y mecanismos de evaluación y certificación se contextualicen en el marco de estas dificultades e interrogantes, de manera que su diseño y operación sirvan al desarrollo de sistemas incluyentes de formación continua y diversificada, donde la calidad no esté reñida con la accesibilidad, y la educación técnica y la capacitación se fortalezcan en el afán de atender las legítimas demandas sociales.
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