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Educación, formación profesional y trabajo son temas que frecuentemente se discuten en diversos escenarios de América Latina, en la búsqueda de modelos alternativos ante las exigencias que suponen los actuales escenarios económicos y sociales, y la pertinente formación de la fuerza de trabajo.
En este contexto, es obligatorio avanzar en la necesaria articulación entre la educación, en general, y las acciones que se desarrollan en materia de formación profesional, máxime cuando los acelerados cambios tecnológicos, de producción y laborales, etc., nos plantean retos para los cuales el sistema educativo venezolano resulta inadecuado.
En el caso específico de la educación media, la diversificación ciencias, humanidades, profesional, pretendió resolver la marcada tendencia hacia el bachillerato tradicional, para lo cual se hicieron cambios en el currículo. Sin embargo, estos cambios no lograron canalizar la demanda hacia carreras profesionales-técnicas, razón por la que todavía se concentra un alto porcentaje de la matrícula en ciencias y humanidades. Por el contrario existe una marcada tendencia a subvalorar la educación profesional
La calidad de los egresados del nivel de educación media es cuestionada por los sectores demandantes, especialmente del mercado laboral, que califica la formación como altamente deficiente, que les impide desempeñar un puesto de trabajo de acuerdo a las exigencias que imponen las transformaciones productivas, asociadas a nuevas tecnologías y a sus implicaciones.
En Venezuela, al igual que en otros países de América Latina, se desarrolla un proceso de reforma del sector educativo con especial atención en la educación media, por ser este nivel una salida hacia la estructura ocupacional así como también hacia la prosecución de estudios superiores. El IX Plan de la Nación, por ejemplo, establece que es necesario que "la educación media amplíe sustancialmente su cobertura y mejore la calidad", mientras que el Plan de Acción del M.E señala la necesidad de enfrentar el problema desde la doble perspectiva de calidad y pertinencia.
A nivel latinoamericano, la Comisión Económica para América Latina y El Caribe en su documento "Rol Estratégico de la Educación Media para el Bienestar y la Equidad" señalaba en 1996 que:
En el caso de Chile y Argentina, por ejemplo, se ejecutan diseños específicos de educación media innovadores, que pretenden, al decir de María E. Gallart (1996)... "Avanzar con proyectos piloto desde la base, que articulen nuevas estrategias técnico-pedagógicas, cambios organizacionales en la escuela e intenso intercambio con el contexto productivo y los poderes locales" (p.14).2
Para nuestro país, la situación representa una problemática compleja, diagnosticada en diversidad de documentos y textos. Las sucesivas administraciones gubernamentales han postergado, con honrosas excepciones al nivel, por prestar atención a los niveles iniciales de escolaridad. En un informe técnico reciente (I. Díaz B., 1996) se señalaba la necesidad de asumir que:
Es por ello que actualmente en nuestro país se realizan reorientaciones de este nivel educativo que apuntan a mejorar su calidad interna y pertinencia con las demandas de los propios jóvenes y de los sectores productivo y universitario.
En el caso de la modalidad de educación de jóvenes y adultos, las iniciativas en este nivel tanto como en el de Educación Básica, se han dirigido a establecer líneas de trabajo orientadas en un marco de innovación, que asume el doble desafío de flexibilizar las estructuras de formación de carácter formal, por una parte, y por la otra, de ofrecer y validar espacios alternativos para la articulación de las programaciones de la modalidad con distintos y muy variados agentes y actores sociales e institucionales, ello se deriva de un proceso histórico y social que permitió que se fuesen perfilando respuestas a la problemática educativa de las personas desde la comunidad y desde espacios distintos a los estrictamente educativos.
En consecuencia, puede asumirse el carácter "natural" de una presencia múltiple de actores y formadores de educación de personas adultas, vindicada por la particular condición de no formalidad y relativa inestructuración previa a la condición de "modernidad" de la modalidad como factor definitorio de la educación de jóvenes y adultos.
A partir de experiencias exitosas, se estableció una política global de estrecha vinculación con la esfera productiva, con el propósito de ofrecer coherencia y direccionalidad a los variados esfuerzos que vienen haciéndose en capacitación y formación profesional, suministrando racionalidad y eficiencia a los recursos destinados al efecto.
En el marco de esas políticas establecidas para el nivel de educación media en la modalidad de educación de adultos, se diseñaron tres formas de administración que se correspondían con las características de las organizaciones y de la población demandante: La primera, dirigida a los sectores productivos (sector industrial y comercial) del país; la segunda, responde a demandas de las organizaciones civiles y; la tercera, orientada a los planteles oficiales de la modalidad. Este conjunto de acciones, metodologías y estrategias, se enmarcan en un programa conocido como "Cada Empresa Una Escuela", el cual apunta a:
La importancia del Programa Cada Empresa Una Escuela, radica en su revalorización como estructura de formación académica y profesional. Es un programa de formación en el trabajo, como resultado de la iniciativa conjunta de las empresas e instituciones interesadas, del Ministerio de Educación y del Instituto Nacional de Formación Profesional.
Algunas de las evaluaciones realizadas al Programa Cada Empresa Una Escuela tanto por el Ministerio de Educación, con apoyo de organismos multilaterales, como por las propias empresas que participan en él, destacan lo siguiente:
En cuanto a la conformación del Plan de Estudio, se puede señalar que se estructura en atención a tres tipos de asignaturas:
El Programa Cada Empresa una Escuela, que se desarrolla en el marco de la Modalidad de Educación de Adultos, se ha constituido en un ejemplo de articulación entre la educación formal y la no formal, por cuanto permite al Ministerio de Educación reconocer todas las iniciativas de formación y capacitación que se dan al margen de la escuela formal, a través de formas y procesos flexibles en la administración del currículo, valorando distintos espacios de formación y de participación de distintos actores de la sociedad y no sólo de los educadores.
Por otra parte ha incentivado e impulsado la propuesta de diseño de un Sistema Nacional de Formación Profesional,4 reto que ha sido asumido por los Grupos Mixtos de Concertación Estado-Industria, organismo adscrito al Consejo Nacional de Desarrollo Industrial, conformado por los Ministros de la Economía, las Cámaras Industriales, las representaciones de los trabajadores.
En nuestro país hemos impulsado una educación de jóvenes y adultos que asigne atención prioritaria a políticas integrales de formación a fin de promover el desarrollo de capacidades y competencias adecuadas para que todas las personas puedan enfrentar, en el marco de un desarrollo sustentable, las transformaciones científicas y tecnológicas que se requieren en el campo de la producción, la comunicación y sus incidencias en la vida social y cultural, haciendo que los procesos educativos obedezcan a proyectos de vida y desarrollo personal y colectivos.
1 Este documento hace énfasis en el desarrollo de la educación media desde una perspectiva estratégica para el afianzamiento del bienestar y la equidad social, con claros elementos económicos. No obstante, desmerece del análisis una cierta simplista visión de la educación de adultos como una forma ineficiente de "educación compensatoria". Más allá de esta conceptualización, el nudo del problema está en la real necesidad, por parte de los adultos, de impostergable atención para gobiernos democráticos, de mejorar la formación de estos adultos, de ampliarla o, incluso, de cambiar de profesión. No puede ser, en consecuencia, desmantelando la ya precaria institucionalidad de la educación de adultos en América Latina, como se mejore el nivel de educación media en edades "oportunas".
2 Cf. su interesante ponencia "Los cambios en la Educación Media y Técnica en la Argentina y Chile, La formación para el Trabajo y las reformas educativas", presentada por María Antonia Gallart en el Seminario Subregional sobre Educación para el mundo del Trabajo, la Competitividad y la Integración Social, realizado en Caracas, en septiembre de 1996, patrocinado por la UNESCO.
3 Este trabajo formó parte de los esfuerzos, quizá tardíos, que se hicieron en las postrimerías del quinquenio 1994-1999 para reactivar el proceso de reforma de este nivel, con el desarrollo de dos informes técnicos producidos por equipos técnicos del nivel central, que pudieran servir a los fines de tomar decisiones con referencia a dichos estudios. De cualquier modo, el proceso está construyéndose, por lo que es viable hacer las necesarias rectificaciones.
4 El proyecto del Sistema de Formación Profesional coincide con ciertos elementos, que desde la perspectiva de la seguridad social vienen configurándose en Venezuela. Estas discusiones han servido para poner en el tapete la importancia del funcionamiento de un sistema semejante, que daría eficiencia a los distintos y dispersos componentes formativos actuales.
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