Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Iberoamérica Conoce
Publicación Trimestral
Número 7 - Septiembre de 1998

Ib Conoce

Juan Ramón Jiménez
Nobel de Literatura 1956

 Juan Ramón Jiménez nació en la Nochebuena de 1881 en Moguer, Huelva (España). Hijo de una familia de ricos comerciantes, pensó en dedicarse a la pintura, pero cuando un periódico de Sevilla (donde se hallaba estudiando Derecho) publicó sus primeros versos, se decidió por la poesía; y se dedicó a ella con tal entrega, que al poco tiempo abandonó su intento de convertirse en abogado.

En 1900 llegó a Madrid, donde hizo amistad con Rubén Darío y Valle-Inclán; pero ese verano murió su padre y cayó en una severa depresión. Después de pasar por diversos sanatorios regresó a Moguer, donde se dedicó a leer y a escribir. En los años veinte volvió a Madrid, alojándose en la Residencia de Estudiantes, donde los miembros de la generación del 27 lo reconocieron como maestro y pieza clave en la modernización del verso en lengua española. Conoció allí a Zenobia Camprubí, con quien se casó en Nueva York, en marzo de 1916, dando vida a uno de sus poemarios más singulares y uno de los preferidos del propio autor, «Diario de un poeta recién casado». Zenobia sería su secretaria, musa, enfermera y agente hasta su muerte en 1956, tres días después de que a su marido le concedieran el premio Nobel de Literatura.

Junto a Zenobia, el poeta aumentó aún su aislamiento; tras fundar diversas revistas en Madrid, por las que se dieron a conocer algunos de los jóvenes poetas de entonces, el matrimonio Jiménez marchó al exilio definitivo poco después del comienzo de la Guerra Civil española: el «poeta puro» escapaba del ruido y las molestias de la contienda. Vivió en Cuba, en Miami, en Washington (dando clases en la Universidad de Maryland) y en Puerto Rico (1956). Tras la muerte de su mujer, pasó sus últimos años enfermo y aprensivo, y falleció en Puerto Rico en 1958.

La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que, a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando, o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones. Entre sus principales antologías se encuentran Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957).

La influencia del modernismo se percibe en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer, hacia lo inefable, con unos poemas hechos a partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles estados líricos, con un lenguaje musical.

Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años, su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser, al mismo tiempo, metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911).

Diario de un poeta recién casado (1917), escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española. Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos.

Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publicara hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se convierte en “total” -concepto ya utilizado por Juan Ramón Jiménez-, que significa “lo universal”. Poeta total es, para él, aquel que logra la comunión con el universo, conservando, sin embargo, su voz personal.

Los escritos en prosa, que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942), empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro suyo escrito, en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama universal- es Platero y yo (1914), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre con su asno. Es el libro español más traducido del mundo, junto con el Quijote de Miguel de Cervantes.

Ya en América escribió los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema ‘Espacio’, Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su “tercera plenitud”, determinada por el contacto directo con el mar.

En Animal de fondo el símbolo lo expresa con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro —que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso—, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.

Juan Ramón Jiménez fue uno de los maestros de la generación del 27. Platero y yo (1914), narración lírica en prosa formada por 138 capítulos breves, refleja su primera etapa poética de influencia modernista y simbolista.

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