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Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura

Formación continuada del profesorado de Ciencias.
Una experiencia en Centroamérica y El Caribe

1.5.1. Propuesta de trabajo para el periodo no presencial (Marzo-Octubre, 1998)

El trabajo realizado durante el primer periodo presencial está destinado a abordar lo aspectos fundamentales del proceso de enseñanza/aprendizaje de las ciencias, desde la introducción de conceptos a la evaluación, con una atención particular a los aspectos procedimentales (prácticas, resolución de problemas) y axiológicos (valores, actitudes, clima del aula...).

Se pretende, así, romper con el habitual reduccionismo conceptual y mostrar cómo los distintos aspectos se integran en un modelo coherente de aprendizaje como investigación dirigida, en torno a problemas susceptibles de interesar a los estudiantes.

Las actividades realizadas intentan, al propio tiempo, proporcionar una experiencia vivencial de lo que puede ser una formación continuada del profesorado, concebida también como una investigación dirigida, centrada ahora en los problemas que plantea el proceso de enseñanza/aprendizaje de las ciencias.

Todo este trabajo ha de traducirse, entre otros, en la posibilidad de preparar materiales adecuados para el aula -integrando las adquisiciones de la investigación didáctica estudiadas- con objeto de favorecer un trabajo más fructífero y satisfactorio de los estudiantes y de implicar a otros profesores en el proceso de transformación de la enseñanza.

Pensamos que ello constituye un complemento necesario de la “formación de formadores”, propósito fundamental de este curso. Se trata de vivir lo que supone el proceso de transformación de temas escolares en programas de actividades que puedan orientar la construcción de conocimientos de los estudiantes.

Esta preparación en profundidad supone una actividad compleja que habría de incluir, entre otros:

El estudio de la literatura científica y didáctica disponible en torno al tema (como, p.e., las investigaciones sobre las preconcepciones de los estudiantes).
El análisis crítico -con criterios explícitos y fundamentados- de los materiales habitualmente utilizados para desarrollar dicho tema. Se trataría de ir más allá de la expresión de opiniones globales y de descalificaciones apresuradas y realizar una auténtica investigación.
El diseño de un programa de actividades -destinado, como ya hemos señalado, a orientar la construcción de conocimientos por los estudiantes- que habría de plasmar las adquisiciones alcanzadas durante el curso, incorporar otras posibles contribuciones, etc. Esta preparación del programa de actividades habría de ir acompañada de comentarios detallados, tanto de las actividades concretas como de la orientación general del tema, su contextualización en el programa de que forma parte, etc. En dichos comentarios se integrarían funcionalmente las referencias a las investigaciones didácticas estudiadas, la discusión científica de los contenidos, los resultados de los ensayos realizados con estudiantes y, sobre todo, con otros profesores, etc, de forma que este proceso de elaboración se convierta en una investigación ligada al trabajo con otros docentes, presentando resultados cualitativos en torno, p.e., a las dificultades encontradas, a los cambios didácticos logrados y, muy en particular, su valoración detallada de las propuestas elaboradas con relación a los materiales habitualmente utilizados, etc.

La puesta en práctica de dicho programa de actividades, con un grupo de alumnos o de profesores, recogiendo y analizando los resultados obtenidos, tanto en lo que se refiere a las adquisiciones conceptuales como a las procedimentales o actitudinales. Ello podría incluir, en su caso, la comparación entre los logros de los alumnos “tratados” y los de algún grupo testigo, así como continuar el análisis de los resultados obtenidos con profesores.

Esta puesta en práctica del tema y el análisis de sus resultado no cabe, pensamos, en el tiempo disponible hasta la segunda fase presencial y quedaría como trabajo a desarrollar por cada profesor, con sus alumnos, en el siguiente curso académico, tras el debate de los programas elaborados, que tendrá lugar en dicha segunda fase. Durante la misma podría impartirse un breve curso de iniciación a la investigación didáctica que abordaría los problemas que plantea el diseño y realización de una experiencia didáctica que aspire a obtener resultados cuantitativos y el análisis de sus resultados. Cabría pensar, por último, en la publicación de los materiales producidos y del proceso de investigación/acción seguido para su elaboración (incluyendo el análisis de los resultados obtenidos), como una contribución a la formación del profesorado de ciencias.

Conviene advertir que, al desgajar esta última fase de puesta en práctica sistemática de los programas de actividades, no se está pensando en alargar la duración de este Curso, que oficialmente terminará en la segunda fase presencial de noviembre. Pretendemos, simplemente, deja abiertas perspectivas de continuación para un trabajo colectivo que aspira a consolidar una comunidad de innovadores/investigadores en torno a los problemas de enseñanza/aprendizaje de las ciencias, que actúen como facilitadores de la incorporación de otros colegas a este proceso.

Por otra parte, el trabajo propuesto para la fase presencial es algo absolutamente necesario antes de proceder a estudios cuantitativos y constituye el núcleo esencial de una investigación didáctica que pretenda incidir en la transformación de la enseñanza de las ciencias y, en particular, en la formación del profesorado. De hecho constituye una investigación, en gran parte cualitativa, pero que puede presentar ya resultados relevantes en torno a, p.e., análisis de materiales, enfoque dado por los docentes al tema estudiado, concepciones de estudiantes y profesores, ensayos piloto de los programas de actividades elaborados, cambios didácticos logrados con los colegas, etc, etc.

No se trata, pues, de “renunciar” a un trabajo más ambicioso, ni de limitarse a algo puramente “teórico” (en la peor acepción del término). Por el contrario, se trata de romper con visiones simplistas de lo que constituye la innovación e investigación didácticas y de realizar un trabajo realmente valioso.

Proponemos, pues, que de marzo a octubre, cada participante realice la investigación propuesta en torno a un tema del programa que ha de desarrollar (o, caso de que no esté impartiendo docencia, que pudiera desarrollar). Ello no supone, sin embargo, promover un trabajo puramente individual, lo que empobrecería los productos y sería incoherente con la importancia dada en el curso a la dimensión social de la ciencia.

Sugerimos, por ello, que cada participante sea el responsable principal de un trabajo colectivo, en torno a la investigación propuesta en el que participarían también:

De este modo, cada asistente al curso estará implicado directamente en la confección de dos temas : aquel del que es el responsable principal y otro para el que actúa de asesor. Y, por otra parte, cada tema resultaría el fruto de un trabajo auténticamente colectivo, pero con una responsabilidad definida.

Ésta es la propuesta que ha sido discutida y consensuada y que se concreta más en un documento anexo (“Algunas precisiones en orno al trabajo de innovación e investigación didáctica a realizar durante el periodo no presencial”

Panamá, 98.02.11

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