OEI

Organización
de Estados
Iberoamericanos


Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura

CELEP

Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Preescolar

Un enfoque actual de la adaptación del niño al centro infantil.

Msc. Eduardo Yaque Villegas.

Resumen:

El proceso de adaptación se realiza en tres planos: el biológico, el psicológico y el social. En el material se enfatiza en la interrelación mutua entre ellos. Además se analiza el diverso abordaje teórico del concepto de acuerdo con los paradigmas de varios autores. Se presenta una revisión histórica de los principales hitos en la investigación de este problema, con énfasis en aquellos que tienen una base materialista dialéctica y destacando los principios metodológicos del proceso de adaptación. Por último se hace una panorámica de los trabajos del autor en relación con este proceso tan importante para la educación y la salud del niño.

Introducción:

La actividad de adaptación del organismo humano ante las nuevas situaciones y estímulos, es un proceso que se realiza básicamente en tres planos:

En esta actividad de adaptación existe un mecanismo único que reúne y coordina todas las reacciones de los diferentes órganos y en el que el sistema nervioso central desempeña un papel principal, particularmente la corteza cerebral.

Este mecanismo regulador de la adaptación se va conformando en la medida en que el individuo se desarrolla; y es muy débil en las etapas iniciales de la vida, lo que trae como consecuencia que los cambios en los estímulos pueden provocar perturbaciones temporales del comportamiento. Por ello particularmente en la edad temprana y en toda la edad preescolar, las reacciones que resultan de la variabilidad de los estímulos son susceptibles de ser muy significativas.

La base fisiológica del proceso de adaptación estriba en la formación de los estereotipos dinámicos, consistentes en un sistema de reacciones de respuestas en el funcionamiento del cerebro, que se crea por el uso constante de una misma secuencia de estímulos condicionados. En los estereotipos dinámicos todos los procesos psíquicos se cumplen más fácilmente y sin gasto especial de energía nerviosa.

Cuando un cambio en el estereotipo se produce es porque se altera la frecuencia establecida de los reflejos condicionados, provocando dificultades en la actividad del sistema nervioso y como consecuencia se presentan alteraciones de conducta. Esto no quiere decir que la presencia de los nuevos estímulos sea la única causa de las alteraciones de los estereotipos ya formados, lo que explicaría en gran medida las alteraciones del comportamiento del niño durante el proceso de adaptación en el círculo infantil, también estos pueden provocarlas los cambios de la sucesión de los estímulos o la variación de la fuerza de uno de ellos o de sus intervalos. Esto aclara el porque los niños de edad temprana son tan susceptibles a cambios (a veces imperceptibles para los adultos).

En el sistema de condiciones a los que están habituados y que en la edad temprana pueden provocar alteraciones más significativas, ya que cualquier cambio exige la inhibición de las conxiones formadas anteriormente y la rápida creación de otras nuevas. Lo que dada la debilidad relativa de los procesos de inhibición y la poca movilidad de los procesos nerviosos de los niños de esta edad, se hace particularmente difícil el ajuste rápido a las nuevas condiciones.

En una de sus investigaciones R. Yampolskaía puso de manifiesto la heterogeneidad funcional de las reacciones de adaptación. En primer lugar dice esto:

"Está relacionado con diferentes particularidades individuales psicológicas: unos niños son pasivos y tienen una aptitud conformista respecto al medio, se caracterizan por hacer rechazo a los alimentos o vomitan durante la ingestión de los mismos, gritan constantemente a tal punto que hacen crisis y les tiembla la barbilla, la diuresis es frecuente, estos niños presentan serias dificultades para adaptarse a las nuevas condiciones".

Según esta autora, desde el mismo momento en que los niños comienzan a asistir al centro infantil de edad menor, aumenta el número de síntomas que caracterizan las alteraciones en el estado de salud, y se refiere al síndrome de adaptación , como un conjunto de reacciones del organismo ante las influencias de diferentes grados de intensidad del medio ambiente, este síndrome se caracteriza además de los conocidos trastornos de conducta, por palidez de la piel a pesar de tener normal la hemoglobina, ligera cianosis en el triángulo nariz-boca-orejas y cierta palidez en la cara, expresión de sufrimiento, los pies fríos al tacto, sequedad de la mucosa y gran ansiedad entre otros.

Plantea que el aumento de la frecuencia de las enfermedades agudas en parte de los niños durante el proceso de adaptación, se debe considerar como una manifestación de la reacción de stress de tipo específico y que la fase de compensación total en el período dura no menos de 80 días.

Durante profundas investigaciones realizadas sobre el estado de salud del niño, en este período, las anamnesis y las particularidades de la ontogénesis se ponen de manifiesto los factores de riesgo, los cuales condicionan el desarrollo de este proceso en la edad temprana.

En el caso de los niños de difícil adaptación predominaron las alteraciones del proceso normal de la primera y segunda y mitad del embarazo, diferentes manifestaciones de encefalopatía y en la geneología de estos niños predominaban enfermedades cardiovasculares en la primera y segunda generación y en la tercera generación de los padres, la amigdalitis crónica y frecuentes enfermedades respiratorias.

Dobreitzer y Yolubeeva, demuestran que como consecuencia de la alteración de la actividad nerviosa superior se provoca un descenso de la inmunidad natural del organismo a las enfermedades y sus datos en una muestra significativa de niños que ingresan por primera vez a un circulo infantil, indican que un 85% de ellos no aumentan en el peso corporal, 88%tiene reacciones emocionales negativas, y un 66% enferma durante el proceso de adaptación.

En Suecia, Lundberg observa que en los estados emocionales positivos y negativos son inyectadas catecolaminas en el torrente sanguíneo, en estos últimos se produce además la emisión de cortisol muy vinculado a la propensión a sufrir accidentes cardiovasculares severos.

Él comprobó la existencia de una relación directa entre la ansiedad de separación y la excreción urinaria de cortisol, que era significativa en los niños que asistían a guarderías en contraste con los que permanecían en su hogar.

Abordaje teórico del concepto:

Adaptación: la adaptación del individuo a las condiciones cambiantes del medio circundante es un fenómeno natural, cuyo mecanismo regulador se va conformando en la propia experiencia que se produce constantemente entre el organismo y el medio exterior.

Dicha capacidad para predeterminar y preparase previamente para los cambios que se suceden en su entorno no es congénita, sino que se estructura de modo paulatino y es muy débil en las primeras edades, por lo que cualquier variación brusca de las condiciones circundantes puede provocar alteraciones severas en el organismo.

No obstante, la generalidad de las personas logra ser capaz de estructurar sanos mecanismos de adaptación, que le posibilitan ajustarse de manera efectiva a las condiciones e influir sobre ellas en correspondencia con sus necesidades.

Siempre que hay un proceso de adaptación, hay mecanismos de respuesta del organismo, tanto en el plano psicológico como en el fisiológico, considerar que una adaptación no provoca cambios internos no es científico, y las investigaciones actuales en este campo indican que son aún más significativas de lo que hasta el momento se consideraba. (Martínez, F., 1991; pág. 13).

Juan Mora analiza tres definiciones o modos de adaptación.

1. La satisfacción obtenida por el sujeto mediante una relación más o menos placentera con el ambiente (egocentrismo).
2. Ajuste de las tendencias individuales a los requerimientos sociales. Un proceso de equilibrio entre los estados psicológicos internos y la conducta.
3. Despliegue de las potencialidades del individuo mediante la maduración y la acumulación de experiencias, la realización de sí mismo. La adaptación es la respuesta y superación de la frustración. Entre las respuestas de jerarquía más elevada están las de solución de problemas y por ende el pensamiento. (Mora, J., 1991; pág. 25)

La adaptación es el estado de equilibrio entre la asimilación del medio al individuo y la acomodación del individuo al medio (CECREALC, 1992; pág. 3).

Para Esparza y Petroli, es la construcción de una nueva relación entre el niño, el hogar y la escuela.

Conde Martí la define como el camino o procedimiento que el niño va elaborando desde el punto de vista de los sentimientos de pérdida y ganancia hasta la aceptación interior de la separación.

Para Yampolskaia es establecer las correlaciones más adecuadas biológicas, sociales y psicológicas entre el organismo y el medio. Es una capacidad para prepararse ante los cambios de este, lo que posibilita ajustarse a las nuevas condiciones e influir sobre ellas en correspondencia con las propias necesidades.

El autor piensa en una definición que pueda integrar valiosos paradigmas teóricos no necesariamente excluyentes proponiendo en lo general:

El proceso de adaptación surge en la interacción entre el niño y su medio, lo que provoca una acomodación de sus condiciones internas a la realidad circundante, implicando una asimilación de esta, que permite su desarrollo, por la vía de la aplicación creativa de las reglas sociales interiorizadas.

Y en lo específico:

Adaptación: Es la sintonía del niño con el contexto institucional, la acomodación de su mundo interior a las demandas del personal docente y el grupo de coetáneos, a la vez que interviene activamente en la vida de los otros y en el contexto referido.

Breve reseña histórica del problema:

Desde el punto de vista teórico corresponde a Spitz dar una de las primeras explicaciones. En sus estudios sobre las particularidades del comportamiento de niños en régimen de internado en guarderías infantiles, comprobó la existencia de trastornos de la conducta y deficiencias sensoriales y cognitivas en estos niños; como psicoanalista consideró como causa de este trastorno la ruptura de la díada madre hijo y la relacionó con el tiempo de esta separación ,según la edad del niño.

Bowlby hace un estudio de las necesidades de los niños sin hogar, considerando tres factores: La edad del niño a la separación, el tiempo de la misma y el grado de la falta de cariño materno . En sus conclusiones llega a establecer que un problema presente desde las primeras etapas de la vida es que el retraso generalizado del niño guarda relación directa con la longitud de la separación materna.

Ainsworth, colaboradora de Bowlby, plantea que el ingreso de un niño a una institución preescolar produce privación en la medida que carece de un sustituto materno adecuado. Ella estableció que las madres empáticas, sensibles logran un mayor desarrollo de la autoconfianza en sus hijos a diferencia de las madres emocionalmente inexpresivas. Se les señala falta de consistencia a estos hallazgos.

Esta investigadora realizó un famoso experimento (ver Anexo 2), de aquí derivó lo que se dio en llamar "conducta de base segura", referida a una actuación más eficiente del niño respecto al ambiente cuando está en presencia de su madre.

Yarrow no considera que el factor clave es la falta de relación con una figura materna, sino la existencia de estímulos inadecuados del ambiente que implican una privación social y emocional.

Casler argumenta como causa de los problemas de los niños de una institución, la privación o deprivación de estímulos sensoriales entre los cuales incluye los afectivos y los sociales.

El paradigma psicoanalítico tiene un gran peso en Latinoamérica, así por ejemplo Esparza y Petroli coinciden en lo fundamental con los originales planteamientos de Spitz.

El problema y su enfoque según el materialismo dialéctico:

Los investigadores rusos Aksárina y Schelovanov señalan que las manifestaciones conductuales negativas del niño en la adaptación no son consecuencia directa de la separación de estos de sus madres, sino que dependen de factores fundamentales como:

En la primera investigación cubana, realizada sobre el tema de la adaptación por los psicólogos F. Martínez, S. León y M. Martín en 1972, fueron confirmados los resultados anteriores, con la excepción del tipo de sistema nervioso, cuya influencia no fue significativa.

Este estudio permitió la caracterización general del proceso de adaptación en las condiciones propias de este país, lo que posibilitó que sobre esta base el Dr. F. Martínez elaborará los principios metodológicos que rigen este proceso en el centro infantil, los que serán presentados a continuación:

El principio de la individualidad, que establece el carácter único de la adaptación de cada niño y como tal así debe ser tratado, excluyendo la aplicación de esquematismos. Este enfoque permea por su carácter generalizador los restantes principios.

Un segundo postulado: separación paulatina de la madre y tiempo progresivo de estancia en el centro infantil; obviamente, mientras aumenta la permanencia del niño en el centro, se reduce la duración de la directa participación de la madre en la adaptación de su hijo. Así se prescribe la participación de los padres en el proceso, controlándose el brusco aumento de la ansiedad de separación.

El principio de la incorporación paulatina de actividades y procesos que plantea un determinado orden en la incorporación del pequeño a la vida de la institución, comenzando por la actividad independiente y el juego, luego la actividad pedagógica, la alimentación, la siesta y el baño. Todo esto de modo gradual y teniendo en cuenta la individualidad del niño.

También el principio de la flexibilidad en la incorporación de nuevos hábitos que postula el respeto de los hábitos que trae el niño del hogar, al menos mientras transcurre su adaptación y así mismo el no imponer las nuevas formas de comportamiento para las que no está preparado aún.

Por último el principio de la edad de ingreso, que establece lo vital de este factor para la duración del proceso. El Dr. Martínez señala la contradicción dialéctica entre este principio y el de la individualidad, en la que ambos se excluyen y complementan, así la semejante adaptación de niños contemporáneos no descarta el que cada cual lo haga según sus peculiaridades (ver Anexo 1).

Todos estos principios se interrelacionan estrechamente, unidos a una serie de normativas que regulan la adaptación: la entrevista previa a los padres para conocer las particularidades del menor, orientarles el horario de vida a seguir en el hogar y su participación en la adaptación; la orientación al personal docente que ha de adaptar al niño; las formas de planificación y control sistemático de cada proceso individual; las particularidades de la ablactación y el control médico durante el período; el brindarles afecto y trato preferencial, son de amplio conocimiento por los trabajadores de los centros infantiles del país.

La implantación de la metodología para la adaptación de los niños en el centro infantil marcó un punto de giro en el trabajo de esta institución y tuvo un impacto significativamente favorable en la realización de este importante proceso.

En el primer estudio en 1987 sobre el tema del autor y sus colaboradores fueron identificados factores de riesgo sociales (familiares) y psicológicos de la adaptación, tales como: la sobreprotección, la rigidez, la poca comunicación con personas ajenas al hogar y la no satisfacción de la necesidad de independencia de los niños, con una muestra de 0 a 6 años de edad.

En 1990, con lactantes, se corroboraron los factores anteriores, agregándose otros: el no seguimiento del horario de vida apropiado para la edad en el hogar, y ortos de un matiz psicológico, costumbres específicamente como dormir en balance o sillón y cargar al niño excesivamente. Se constató la presencia de enfermedades respiratorias y diarréicas agudas en los niños con trastornos de la adaptación.

En el año 1991 se investigó con niños del primero y segundo años de vida con resultados similares, adicionándose la significativa influencia del temperamento.

Ese año otro grupo de colaboradores investigó la adaptación al grado preescolar en las escuelas. Confirmándose los factores anteriores y además se constató la significativa influencia del estado civil de los padres (situación muy diferente a la de los lactanrtes, que por su corta edad no han sido afectados por esta problemática) y el nivel de juego de los niños.

En 1994 con un carácter constatativo se verificó la realización del proceso en sus condiciones habituales en un centro infantil, así fueron comprobados los resultados anteriores, lo nuevo consistió en la exploración de la variable sexo que no tuvo influencia significativa alguna en lactantes.

Posteriormente en el propio centro con otra muestra de niños se aplicó un sistema de intervención y en él después fueron controlados los resultados de su adaptación, lográndose un significativo impacto del programa interventivo en los estados emocional y de salud de los lactantes y una disminución del desequilibrio en el proceso de sueño, a diferencia del apetito de los niños. El estudio se realizó en el curso escolar 1995-96 y se validó en el siguiente.

El autor, partiendo de una investigación empírica y de una revisión teórica de estudios anteriores establece que la independencia es la que garantiza el protagonismo del niño en su propio proceso de adaptación a la institución educativa, a ser un ente activo durante el transcurso del acondicionamiento y después. Él es quién decide jugar, quién está en disposición de captar las ventajas que le brinda el nuevo ambiente, de disfrutar de variados e interesantes estímulos y relaciones y participar así en su propio crecimiento como persona.

La mayor parte de los niños logran ser independientes pero una minoría, como el citado caso de sobreprotección debido a su situación social del desarrollo, devienen dependientes, lo que signa su desarrollo futuro pues, se trata de una cualidad psíquica ya formada, aunque no definitivamente.

No se puede olvidar de que se está hablando de las edades más sensibles a las influencias educativas, por eso se propone aquí el concepto de período sensitivo para la formación de la independencia, que concluye con la crisis de los tres años.

En la edad temprana la prevalencia de los problemas de adaptación era tan elevada porque no estaba formada la independencia como cualidad psíquica que garantiza el éxito del niño en el proceso. En la edad temprana las reacciones agudas pueden ser consideradas trastornos situacionales transitorios, que conceptualmente se deben a las circunstancias ambientales. En el caso de la edad preescolar, ya están jugando un papel clave cualidades propias del niño, tales como la dependencia.

La sociabilidad es, también clave en la adaptación. Esta cualidad garantiza la apertura de la personalidad en un momento decisivo de su formación y en lo adelante.

El autodominio es muy importante en la adaptación. Lo volitivo es decisivo en la vida del individuo, por tanto su buen comienzo es algo relevante; para poder regular su interacción con el medio. En la investigación citada en el autodominio se aprecia la polaridad de los resultados, todos los adaptables poseen esta cualidad, situación inversa a la de los disadaptables con una sola excepción.

Existe una mutua retroalimentación fortalecedora, la voluntad facilita la adaptación y esta a su vez potencia aquella, y también la autoconfianza. Están presentes influencias educativas que han favorecido este desarrollo e interrelación interna en el individuo. Lo opuesto ocurre en el disadaptable.

La autovaloración del niño disadaptable es significativamente inferior a la del adaptable, lo mismo puede decirse de su autoestima, se siente inseguro de sus fuerzas, de sus posibilidades, le resulta difícil actuar con desenvolvimiento tal como lo hacen los adaptables en el contexto de la institución educativa. Se aprecia una relación entre esta formación y la actuación del niño, competencia, iniciativa, desinhibición en los niveles máximos y por otra parte cuando está diminuida: apatía, desgano, inseguridad, retraimiento. Lo mismo puede agregarse sobre el estado emocional en el primer caso alegría, vivacidad, desenfado, comunicación emocional y en el segundo: hosquedad, llanto, tristeza.

Dos terceras partes de los niños disadaptables se ven a sí mismo más lejos de la maestra que sus compañeros; esto puede implicar una minusvalía. La mitad de los adaptables se perciben más cerca.

El nivel de juego vuelve, una vez más, a estar correlacionado con la adaptación, se considera que el desarrollo cognitivo del niño está concernido, pero fundamentalmente, por la vía de la sociabilidad pues este indicador de las interrelaciones de juego marcó una gran diferencia entre los niños adaptables y los disadaptables.

El nivel de juego es una síntesis de lo que se analiza; en el juego participa toda la personalidad del niño: su lenguaje, sociabilidad, pensamiento, imaginación, energía, intereses y vivencias. En los resultados hay tendencias polarizadoras, los adaptables hacia niveles superiores y los disadaptables hacia los inferiores. La psicología cognitiva ha probado la importancia de esta esfera para la adaptación del individuo; no se podía pasar por alto este hecho, por lo que ha sido explorado amplia y profundamente en esta investigación.

Existe una relación estrecha entre el desarrollo afectivo e intelectual, del niño, entre lo caracterológico y lo cognitivo, lo que necesariamente repercute en la adaptación del niño al contexto de la institución.

Son congruentes los hallazgos en cuanto la concentración ( es sabido que la atención abarca todas las esferas de la personalidad ) que con una excepción es privativa de los adaptables.

El estado civil se acercó mucho a la significación estadística como factor de la adaptación, ya establecido en anteriores investigaciones y constituye un elemento a tener en cuenta en la situación social del desarrollo del niño. La planificación familiar no fue significativa pero es necesario apuntar de que, con una sola excepción, los niños adaptables fueron niños deseados y planificados.

El autor considera que los planteamientos de autores como, Liublinskaia sobre la relación entre los tipos de sistema nervioso y la adaptación son válidos fundamentalmente para la edad temprana; en la edad preescolar y posteriores, el temperamento continua participando en la adaptación pero ya subordinado al carácter y otras formaciones psicológicas que adquieren una preponderancia al respecto.

La situación familiar inadecuada ha probado ser un buen predictor respecto a los niños disadaptables sin ser todo lo exacto y preciso que se requiere. Existen rasgos caracterológicos que son un mejor predictor, aún, y que han surgido a partir de una situación social del desarrollo. Este es otro de los aportes de la investigación.

El proceso de adaptación requiere aún de mucho estudio para establecer con validez científica todo lo que se deriva del mismo para el sano desarrollo del niño, y en ese sentido apuntan las actuales investigaciones que se realizan.

ANEXO 1:

Tiempo promedio de adaptación por edades.

EDAD

TIEMPO

Menos de 5 meses.

2 ó 3 días. No hay reacciones.

6-9 meses.

3 ó 4 semanas.

9-12 meses a 2 años.

3 semanas.

3º a 4º año de vida.

2 semanas.

5º a 6º año de vida.

Menos de 1 semana.

Volver a Página Principal de CELEP

Página Principal de la OEI Más información: weboei@oei.es