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CELEP

Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Preescolar

Aspectos generales de la preescritura

Fragmentos del Módulo “Lectoescritura”, elaborado por especialistas del CELEP para la Maestría en Educación Preescolar que desarrolla la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI).

En la Preescritura se trabaja con un cuaderno dirigido a la enseñanza, la orientación y la ejercitación de los distintos rasgos. La metodología consta de los siguientes momentos:

- Motivación inicial

Dadas las particularidades de los niños de esta edad, se utiliza como procedimiento la narración de un cuento para dirigir la atención hacia la tarea y crear en ellos un estado emocional positivo. Esta narración primero la realiza la maestra empleando los materiales que presenta en el franelógrafo con los elementos fundamentales del cuento, y posteriormente con los niños, apoyándose en la ilustración que tiene el cuaderno en la parte superior de la hoja. Entre los elementos esenciales se incluye el rasgo objeto de enseñanza que está relacionado con el personaje del cuento y con la acción que se realiza.

Resulta muy importante en este momento que el niño tenga bien claro, y lleve siempre presente, el sentido de la tarea.

- Análisis del rasgo para determinar y concretar los cambios de dirección

En la preescritura es fundamental que el niño por sí mismo determine la relación esencial, por lo que la maestra dará indicaciones y orientará a los niños en la tarea sin demostrarle cómo hacer el rasgo.

Puede trabajar con uno o más niños, a los que invita a trabajar en el franelógrafo, mientras los demás observan, o puede también trabajar simultáneamente con todo el grupo utilizando los cuadernos.

El niño, bajo la orientación de la maestra, precisa dónde el rasgo empieza y cambia de dirección, señalando en su modelo del cuaderno el cambio, verbalizándolo. Por ejemplo, "el papá conejo está abajo, va hacia arriba, etc."

A medida que efectúa el análisis de la dirección y simultáneamente verbaliza, ha de ubicar el punto de referencia inicial y los sucesivos, en los pautados que posee la hoja con ilustraciones más pequeñas de los elementos del cuento. De esta manera procede hasta concluir todo el rasgo. Las líneas límites tienen 1 cm de separación entre sí.

Al finalizar este análisis el niño ha construido parcialmente su modelo. La acción de ubicar los puntos de orientación (lugar donde cambia el rasgo), tiene para el niño la significación de marcar el cambio de lugar que tiene que efectuar "el papá conejo" para llegar al huerto y coger las zanahorias para sus conejitos.

En caso de no tener el cuaderno, esta fase podrá trabajarse utilizando tarjetas que ilustran los elementos esenciales del cuento, y hojas de papel pautadas.

- Análisis y concreción de la forma del rasgo.

El cuaderno tiene dibujadas a su derecha los cuatro patrones de forma () seleccionados como los más comunes en el trazado de los grafemas de nuestro idioma. Si no se posee el cuaderno, estos rasgos podrán dibujarse cada uno en una tarjeta para que el niño trabaje con las mismas, de manera semejante a como lo hace con los plasmados en el cuaderno.

El niño selecciona de estos patrones cual o cuales corresponden a la forma del rasgo presentado. Para llevar a cabo esta selección puede ejecutar acciones de orientación en el plano externo (comparación, trazado con los dedos), o a nivel perceptual. El proceso de análisis concluye con la explicación del niño de porqué le sirvió ese patrón.

Al utilizar el cuaderno se tendrá en cuenta que después que el niño seleccione la forma, se deben cubrir las restantes con una tirilla de papel, cartón o cartulina, para que su atención se concentre en la que escogió.

El modelo parcialmente elaborado con los puntos de orientación y el patrón seleccionado, permiten que el niño pueda terminar de construirlo.

Las acciones de modelación que él ejecuta en el plano externo, exigen la observación del patrón de forma, así como el rasgo que aparece en la ilustración.

Bajo la estimulación de la maestra, el niño concreta la forma del rasgo, orientándose por los puntos de referencia. Es muy importante que la maestra guíe al niño: papá conejo no se sale del camino, pasa por todos los puntos y no se detiene.

La acción de construir el modelo se efectúa tres veces si el niño logra el éxito en su construcción, de lo contrario lo repetirá una vez más pues ésta es la base para el trazado posterior sin puntos de referencia.

Esta acción de modelación tiene para el niño un significado: hacer el camino por donde pasará papá conejo.

- Control y valoración del trazado del rasgo con puntos de referencia

El niño compara el modelo del rasgo que aparece en la ilustración de la parte superior de la hoja (que tiene las exigencias de la tarea), con el modelo por él construido. Señala dónde se produce el cambio de dirección y lo hace corresponder con el punto de referencia por él ubicado, verbalizando el término que indica ese cambio (arriba, abajo). Estas acciones en el plano externo las realizará en las primeras tareas, a medida que vaya adelantando el curso las podrá efectuar a nivel perceptual: mira en la ilustración dónde cambia la dirección y en su modelo el punto que lo concreta, compara la forma del rasgo, es decir, observa cómo es el caminito y cómo él lo hizo.

Después valora cómo le quedó, expresando sus criterios. De no poseer el cuaderno se utilizarán tarjetas ilustradas con los elementos fundamentales del cuento y el rasgo objeto de enseñanza y la hoja pautada.

- Trazado del rasgo sin puntos de referencia

Para efectuar el trazado sin puntos de referencia el cuaderno tiene páginas habilitadas al efecto, solamente con el trazo objeto de estudio en la parte superior y el pautado en la inferior.

El niño debe observar primero el rasgo representado y reproducir a nivel gráfico sin ubicar los puntos de orientación. Este procedimiento es de gran importancia, pues propicia que las acciones antes realizadas en el plano externo ahora se ejecutan en el plano interno.

- Control y valoración del rasgo trazado

Al trazar cada rasgo el niño compara sus resultados con el que aparece en la parte superior de la hoja del cuaderno, o en la tarjeta (en dependencia de lo que se posea), para ello tendrá presente: la forma, la continuidad, el ajuste al renglón. Sobre esta base valora su realización y explica por qué ha sido o no exitosa.

- Ejercitación del trazado del rasgo

El cuaderno de trabajo posee páginas suficientes para que el niño ejercite el rasgo, de lo contrario la maestra le brindará hojas pautadas para efectuarlas.

Esta ejercitación consiste en trazar el rasgo, lo cual requiere primero de la observación por el niño del rasgo que está en la parte superior de la hoja o en la tarjeta. Después efectúa el trazado. Al concluir cada realización la compara con el rasgo (modelo) con la finalidad de perfeccionar el resultado de su tarea, valora si ha quedado o no correcto y explica por qué. Los parámetros que utiliza en esta valoración son los mismos que los indicados para la reproducción del rasgo sin puntos de referencia.

La ejercitación de cada rasgo será inicialmente más frecuente para garantizar un trazado de calidad y posteriormente más espaciada a fin de mantener los resultados satisfactorios. El número de ejercitaciones dependerá del desarrollo alcanzado por los niños.

Podrán incluirse hasta tres rasgos diferentes en una sola ejercitación, en dependencia de las habilidades que hayan logrado. El tiempo de duración de la ejercitación no debe exceder los 15 minutos. No se comenzará la enseñanza de un nuevo rasgo sin ejercitar el rasgo anterior como mínimo una vez.

Al analizar los contenidos se observará que los rasgos (8, 9 y 10) son más complejos, pues incluyen rasgos ya aprendidos y ejercitados con diferencias en el tamaño y en la ubicación en el pautado, así como la unión de varias formas. Estos se trazan entre 3 y 4 líneas y sólo se construye el modelo como mínimo una vez con puntos de referencia.

El pautado para estos rasgos de mayor complejidad será:

Por las características de los niños de estas edades, se mantiene la significación de la tarea durante todos los momentos del proceso de enseñanza, tanto en las de menor complejidad (1 a la 7), como en las de mayor complejidad así como la estimulación positiva de la maestra, ya que esto refuerza la realización exitosa del rasgo.

Niveles de ayuda

Esta nueva metodología ofrece al niño la posibilidad de construir el modelo del rasgo a nivel gráfico de modo independiente.

La maestra debe ser capaz de detectar el error de algún niño desde su comienzo, no debiendo esperar a que el niño concluya la ubicación de los puntos de referencia y el trazado del rasgo de forma equivocada, para lo cual procederá a aplicar diferentes niveles de ayuda en el momento oportuno, los que a continuación se explican:

Primer Nivel: Consiste en dirigir la atención del niño hacia el cambio de dirección correspondiente o hacia la forma del rasgo, de manera tal que con esta ayuda a nivel verbal pueda ejecutar la acción (fíjate bien hacia donde va, mira bien que forma tiene el caminito).

Segundo Nivel: La maestra orienta al niño la realización de acciones de contornear (con el dedo) el rasgo impreso ya sea en el cuaderno o en la tarjeta ilustrada como procedimiento para orientarlo hacia la dirección, el cambio de dirección o la forma.

Los niveles de ayuda antes descritos se aplican cuando el niño:

Si el niño en los dos primeros niveles de ayuda no resuelve, se le indica cómo construir el modelo con materiales concretos. Para ello contará con un clavijero de madera con las siguientes medidas:

Se utilizarán clavijas plásticas de los clavijeros tradicionales y alambre de cobre cubierto con material aislante (el usado en telefonía).

Procederá de la forma siguiente:

El niño bajo la orientación de la maestra determina dónde cambia de dirección el rasgo, señalando en la ilustración del cuaderno o en la tarjeta este cambio y verbalizando el término que indica la dirección. Por ejemplo el conejito está abajo. A medida que efectúa el análisis y verbaliza, realiza simultáneamente acciones en el plano externo que concretan el cambio de dirección, es decir, el niño coloca en su clavijero la clavija que indica ese cambio. Después el conejito va hacia arriba y el niño procede del modo antes mencionado y se sigue el mismo procedimiento hasta concluir el análisis del rasgo. Al finalizar este análisis el niño ha construido, en parte, su modelo.

Después se le indica cómo analizar la forma hasta llegar a concretarla con el alambre, orientándose por los cambios de dirección. Procederá de igual forma que cuando construye el modelo a nivel gráfico.

Cuando el niño construya su modelo con este nivel de ayuda (material concreto), estará en condiciones de hacerlo de forma gráfica en el cuaderno o en la hoja, siempre bajo la orientación de la maestra.

Desde la enseñanza de los primeros rasgos, la maestra debe observar que los niños se sienten correctamente, apoyen de forma adecuada el brazo y la mano, (lograr el trazo en un movimiento ininterrumpido, pues de lo contrario, resultará inseguro). La colocación del cuaderno o de la hoja ligeramente inclinados hacia la derecha o izquierda, de acuerdo con la mano que utiliza el niño, mantener el bolígrafo o lápiz con seguridad, ya que se ha comprobado que la posición incorrecta al tomar éstos y el presionar fuertemente los dedos entorpece y limita los movimientos, lo que provoca cansancio e impide la realización adecuada de la tarea.

TRABAJO CON LA FAMILIA.

Es importante en este año que las maestras incluyan en el contenido de trabajo con la familia la influencia de ésta para el desarrollo del lenguaje del niño.

Orientaremos a la familia que su contribución es necesaria para que el niño desarrolle sus potencialidades y con ello el surgimiento de un lenguaje gramaticalmente correcto, culto, coherente y amplio; por lo que le enfatizaremos en el patrón lingüístico que todos los que rodean al niño deberán mostrar. Se trabajará con todos los padres con el carácter diferenciado que el trabajo con la familia exige.

Debemos explicar a la familia:

Se enfatizará en el ambiente agradable que rodeará siempre estas acciones como parte de la propia relación familiar y que nunca constituirá un "repaso" por dificultades que posee el niño en el cumplimiento de tareas docentes.

Es necesario que la familia sepa cuál es el desarrollo alcanzado por su niño, cómo puede contribuir a continuar en el hogar el trabajo iniciado en el círculo o escuela; y sobre todo, cómo pueden hacerlo.

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